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Patricio Silva Garín

 

La Nación

25 de octubre de 2009 

El misterioso doctor del Hospital Militar

Atrincherado en el Regimiento Tacna de Santiago, el general Roberto Viaux encabezaba un alzamiento militar reivindicativo por mejoras para el personal del Ejército. El 21 de octubre de 1969, centenares de hombres lo acompañaban en esta maniobra, iniciada poco después de las seis de la mañana. Al borde de la medianoche, después de una larga jornada, un personaje de bajo perfil político ingresó al recinto. El médico militar Patricio Silva Garín, subsecretario de Salud del presidente Eduardo Frei Montalva, llegaba al Tacna como último recurso para resolver el conflicto con los sublevados.

Nadie había logrado destrabar la grave situación, pese al intento de ministros de gobierno, altos dirigentes políticos y las máximas autoridades militares. Sí pudo Silva, quien entonces ostentaba el grado de mayor de Ejército y políticamente no pesaba nada.

Pasadas las tres de la madrugada del día 22, Silva, el general Viaux y el comandante de la guarnición de Santiago, general Alfredo Mahn, terminaron la reunión en el regimiento y los dos primeros firmaron el acta de acuerdo. Si bien el levantamiento nunca apareció abiertamente como un intento de golpe de Estado, fue el inicio del proceso que culminó un año después con el asesinato del comandante en jefe del Ejército, general René Schneider.

El mismo Viaux planificó la acción junto a los jefes militares de las Fuerzas Armadas y Carabineros. Apoyados por El Mercurio y la extrema derecha, su objetivo era gestar la falsa imagen de un caos nacional y así evitar que se hiciera realidad el triunfo en las urnas del socialista Salvador Allende.

A 40 años del Tacnazo, hito en que quedó perpetuado como una figura de escasa envergadura política y oculto peso militar, el coronel (R) Patricio Silva hoy tiene sospechosa presencia en tres crímenes políticos, cuyas víctimas, por diferentes motivos, fueron enemigos de Augusto Pinochet: el general Augusto Lutz, José Tohá y Eduardo Frei Montalva. El ex jefe de inteligencia del Ejército y el ministro de Allende fallecieron en el Hospital Militar en 1974, mientras que el ex Mandatario murió en 1982. Silva tuvo una misteriosa participación clínica en los tres casos.

Bisturí y armas

Patricio Silva Garín (80) se tituló de médico cirujano hace 57 años en la Universidad Católica, especializándose luego en la cirugía gastroenterológica. En 1956, convencido de su amor por las armas, ingresó a la Escuela de Infantería del Ejército. Tras su egreso, el doctor fue destinado al Regimiento Buin con el grado de teniente. En 1966, Silva viajó a Panamá para inscribirse en la Escuela de las Américas, academia en que se graduaron de golpistas y torturadores los principales militares que aterrorizaron América Latina en los ’60 y ‘70.

A su regreso, incursionó en la política como subsecretario de Salud en el gobierno Frei Montalva, en cuyo gabinete participaba su concuñado Patricio Rojas como ministro de Interior. Arrestado el general Viaux tras el Tacnazo, su defensa solicitó a la Corte Marcial la libertad provisional, que fue rechazada por tres votos a dos. En una entrevista concedida desde la cárcel por el militar sublevado a la periodista Florencia Varas, Viaux aseguró que la misma noche en que se le negó la libertad “el doctor Patricio Silva habló conmigo diciendo que eso fue un error y que la petición sería aprobada por unanimidad”. Hasta hoy se desconoce el origen del poder que se arrogó Silva para hacer tal afirmación, que asombró hasta al propio Viaux.

Viaux contó además que Silva Garín estuvo “sondeando” quién, a juicio suyo y de otros generales, podría ser la mejor carta para ser el próximo comandante en jefe. Hablaron de Schneider y el general Carlos Prats.

La enigmática personalidad de Silva Garín adoptó otros ribetes tras el golpe militar. Estaba a cargo de la subdirección del Hospital Militar de Santiago, con absoluto control del recinto, cuando José Tohá apareció ahorcado en su habitación, acto informado oficialmente como suicidio. El experimentado médico criminalista de la Policía de Investigaciones, Alfonso Chelén, examinó en primera instancia el cadáver y calificó el deceso como un estrangulamiento causado por terceros. A raíz de ese ignorado informe, Chelén fue expulsado de la institución.

Días antes de esta confusa muerte, Raquel Morales Etchevers (Moy), esposa de José Tohá, llegó acompañada de su hija, la actual vocera de gobierno Carolina Tohá, al recinto hospitalario para visitar al ex ministro de Allende. Allí se encontraron con el doctor Silva. En junio de 1990, Moy de Tohá declaró a la Comisión Rettig que, de forma sorpresiva, “el doctor Patricio Silva nos comunicó que a José se lo habían llevado a la Academia de Guerra Aérea y que iba en mal estado”.

Silva les dijo que Tohá le había pedido un valium para tranquilizarse por el traslado, pero que se lo había negado. “Nos dijo que él era un político y como tal tenía que soportar lo que le pasaba”, señaló la viuda.

Ante la insistencia de Moy de Tohá por ver a su marido, el doctor le advirtió que “esto que vivimos es el fascismo y si usted no lo respeta se le va a detener”. Las visitas a Tohá quedaron prohibidas.

Miriam Huidobro Reichhardt, esposa del secretario personal de Allende, Osvaldo Puccio Giesen, quien también se encontraba internado en el Hospital Militar, aportó a la Comisión Rettig otro antecedente sobre la conducta de Silva Garín por esos días.

La mujer contó que “el cabo Lara”, uno de los custodios de su esposo en ese recinto, les dijo que “el hospital se utilizaba para interrogatorios y torturas”. Agregó a la Comisión Rettig que “el cabo Lara nos relató su preocupación por el hecho de que un dentista, cuyas manos estaban quebradas, seguía siendo sometido a torturas bajo la directa vigilancia y dirección del doctor Patricio Silva, quien se encargaba de revivir al dentista para continuar los interrogatorios”.

Muerte de Frei

En el caso del general Augusto Lutz y el Presidente Frei Montalva, Silva condujo las operaciones que derivaron en muertes bajo inexplicables y fulminantes circunstancias de agravamiento. De acuerdo a los antecedentes de la investigación judicial del juez Alejandro Madrid sobre el deceso de Frei, Silva es uno de los principales sospechosos de participar en las acciones que indujeron su fallecimiento, a pesar de su cercanía con el líder DC. Silva armó y lideró el equipo médico militar que realizó las tres intervenciones postoperatorias en la Clínica Santa María, por las que además rondó el cirujano de la DINA y la CNI, Pedro Valdivia Soto, otro de los vinculados al desenlace fatal de acuerdo al proceso.

Silva, entonces hombre de confianza de la familia Frei, tomó el mando médico el 6 de diciembre de 1981, poco más de dos semanas después de que el médico Augusto Larraín operara al cofundador de la Falange de una simple hernia al hiato, presentando nuevas molestias días más tarde. El epílogo fue una progresiva septicemia generalizada, que le causó la muerte el 22 de enero de 1982.

En la investigación se determinó que en los restos del ex Mandatario, revisados en Chile y el extranjero, se hallaron rastros de talio, un metal blando fácil de licuar que también se usa como raticida, además de elementos químicos componentes del gas mostaza.

Patricio Silva Garín ha sido prácticamente “dueño” del Hospital Militar en las últimas décadas, ocupando cargos de dirección médica y administrativa. Hoy es el jefe del Departamento de Contraloría Médica con un contrato indefinido por $1. 618.711 por 33 horas semanales. Hasta ahora, el misterioso doctor no ha sido procesado en ninguno de los casos.

Los negocios del médico

Patricio Silva Garín figura en el registro de Dicom como uno de los socios de Clínica Astra, una red de centros hospitalarios creada en 1982, a través de una de la empresa constituyentes llamada Clínica Quirúrgica Ambulatoria Limitada. Según su página institucional, Astra fue fundada por “un grupo de amigos y médicos traumatólogos, la mayoría proveniente del Servicio de Traumatología del Hospital del Salvador, con un objetivo inicial de ofrecer a la comunidad su experiencia en la Atención Médica Traumatológica de Urgencia”.

La participación comercial de Silva en Astra se inicia en Clínica Quirúrgica Ambulatoria Limitada, inscrita en 1987 y que, posteriormente, cedió su RUT al nombre comercial Clínica Quirúrgica Astra Limitada.

Con locales en siete comunas emergentes, se especializa en kinesiología, ortopedia, traumatología y obesología. Ha atendido, según sus datos, a cerca de 2 millones de chilenos.

Además, Patricio Silva figura con la Sociedad Agrocomercial Los Peumos Chinihue, de explotación mixta, ubicada en la Ruta 78, kilómetro 55, en Talagante. Figura aportando 47 millones de pesos para su constitución, mientras que su actual mujer, Patricia Olmedo, y sus hijos José Miguel, Pablo Antonio y Luis Felipe, desembolsaron 4 millones 800 mil pesos cada uno. Los últimos registros comerciales respecto de esta firma corresponden a este año.

Según Dicom, dos de las tres consultas efectuadas en los últimos tres meses a la situación comercial de Patricio Silva fueron hechas por el Hospital Militar de Santiago, donde todavía trabaja. A su nombre sólo figura una propiedad de tipo agrícola, ubicada en la comuna de El Monte, cuyo avalúo fiscal es de poco menos de 20 millones de pesos.

También registra participación en las sociedades “Instituto de Especialidades Médicas”, con domicilio en Ramón Carnicer 61, e Inversiones en Especialidades Médicas.

Lunes 7 de Diciembre de 2009   La Nacion                 

Recluidos los 6 procesados en crimen de Frei Montalva

Médico jefe del Hospital Militar está entre los encausados como autores del homicidio además del chofer del ex Presidente. Encubridores son médicos de la UC

Un total de 6 personas, ente ellos el jefe del Departamento de Contraloría del Hospital Militar, doctor Patricio Silva Garín, fueron procesados en distintos grados por el asesinato del ex Presidente Eduardo Frei Montalva el 22 de enero de 1982 en la Clínica Santa María.

El Ministro en visita del caso, Alejandro Madrid, encausó y ordenó el arresto como autores del homicidio a Silva Garín, Luis Alberto Becerra Arancibia y Raúl Lillo Guitérrez.

En calidad de cómplice fue procesado Pedro Samuel Valdivia Soto, mientras que como encubridores quedaron en la misma condición Helmar Rosenberg y Sergio González.

De acuerdo a un informe emitido esta mañana por la Dirección de Comunicaciones del Poder Judicial, el primero que confirma oficialmente el caso, los procesados quedaron recluidos en distintos recintos.

El doctor Silva Garín es coronel de sanidad del Ejercito en retiro y actualmente ejerce como  jefe del Departamento de Contraloría de Hospital Militar. Becerra, en tanto, era chofer y funcionario de confianza del ex Mandatario y a su vez informante que el Dine tenía para espiar a Frei.

Lillo Guitérrez, que también está acusado por el crimen del químico Eugenio Berríos, fue agente de la Dina, la CNI y la Dirección de Inteligencia del Ejercito (Dine).  Era el que manejaba el contacto con Becerra.

Valdivia Soto es un ex agente de la Dina, médico de la Clínica Santa María. Helmar Rosenberg y Sergio González que son los médicos del Departamento de Anatomía Patológica del Hospital de la Universidad Católica que hicieron la autopsia.

Los implicados, de acuerdo a los informes extraoficiales, fueron trasladados por personal especial de la Policía de Investigaciones (PDI) al tribunal de Avenida España, donde fueron notificados por el magistrado.

El sábado 28 de noviembre, el juez Madrid cumplió las dos últimas diligencias para reconstituir los momentos antes de la muerte de Frei Montalva y la misteriosa autopsia realizada en la misma habitación donde falleció y que fue ocultada por 20 años en el archivo del Anatomía del Hospital de la UC

Juez Madrid: “Sustancias tóxicas” en crimen de Frei

El Ministro en visita Alejandro Madrid detalló esta tarde que el asesinato de Eduardo Frei Montalva, por el que hoy dictó 6 procesamientos, fue provocado por “sustancias tóxicas” que los autores le introdujeron en la Clínica Santa María.

“El fallecimiento fue ocasionado por la introducción paulatina de sustancias tóxicas no convencionales, por la aplicación de productos farmacológicos no autorizados y por la ocurrencia de situaciones anómalas que fueron disimuladas y que deterioraron su sistema inmunológico”, dijo el magistrado en su primera declaración luego de la notificación y arresto del grupo.

Precisó que el tipo de sustancia que le fue inyectada al ex Mandatario y que le provocó el deceso el 22 de enero de 1982, luego de ser internado por una hernia, hacía, hasta ahora, “imperceptible la intervención de terceros en su fallecimiento.

Respecto de la presencia de cercanos como autores del crimen, como el chofer de Frei Montalva, Luis Becerra, y su ex subsecretario de Salud, el médico Patricio Silva Garín, dijo que “justamente la cercanía a veces hace que sea la manera de cómo se actúa”.

Respecto de los roles del mismo Becerra y Raúl Lillo Gutiérrez, apuntó que tienen “el papel de seguimiento, de tener informantes pagados, de coordinar todas las intervenciones telefónicas para tener al ex presidente en una condición de control absoluto”.

 

Martes 5 de enero de 2010    La Nación

La fuga de los médicos en el crimen de Frei Montalva

Los doctores Patricio Silva y Pedro Valdivia se escondieron desde el miércoles 30 por la tarde. La Policía de Investigaciones los buscó en Santiago, Chillán, Talagante y el Cajón del Maipo, sin hallarlos. Ayer, finalmente, debieron entregarse

La orden de arresto de los médicos Patricio Silva Garín y Pedro Valdivia Soto, procesados en el crimen del ex Presidente Eduardo Frei Montalva, llegó a primera hora del jueves 31 de diciembre a la Policía de Investigaciones expedida por el ministro subrogante del caso, Mario Rojas.

Horas antes, la Sala Penal de la Corte Suprema había repuesto sus procesamientos y revocado las libertades decretadas anteriormente por la Octava Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago, cuando anuló sus encausamientos acogiendo los amparos.

Pero la fuga de Silva y Valdivia comenzó la misma tarde del miércoles 30, apenas se enteraron de que, al menos por ahora, habían perdido la batalla.

El prefecto Nelson Jofré y la inspectora Palmira Mella comenzaron la búsqueda a primeras horas de la mañana del jueves 31. Pero en sus domicilios de Santiago, en Vitacura y Providencia no había nadie.

Tampoco estaban sus vehículos y sus teléfonos móviles sonaban apagados. Los policías acudieron entonces al ministro Rojas para solicitar la ampliación de los domicilios donde podrían ingresar para arrestarlos.

Así lograron la orden para detener a Valdivia en el fundo La Laguna, en la comuna de El Carmen, a 40 kilómetros de Chillán, y a Silva en el fundo El Arroyo, en la comuna de El Monte, en Talagante, al suroeste de Santiago.

Suponían que allí podrían estar para pasar el Año Nuevo. Tampoco hallaron a nadie en los predios. En Chillán la búsqueda fue apoyada por policías de esa ciudad.

Como no obtenían resultados a pesar de los puntos fijos que instalaron en Santiago y en los fundos, volvieron a insistir con el ministro Rojas para que ampliara las órdenes de detención, esta vez a los domicilios de los hijos de ambos en Santiago y el Cajón del Maipo, pero el juez no lo dispuso así.

Por ello, los policías debieron ubicar esos domicilios por cuenta propia, y establecer también puntos fijos en al menos otras seis residencias, pero no tenían orden para ingresar a ellos donde, presumiblemente, podrían encontrarse escondidos los prófugos.

Los policías contactaron telefónicamente a algunos de los hijos de Silva y Valdivia, quienes dijeron no saber nada de sus padres.

A esa altura la PDI ya había expedido una orden de captura nacional. Los abogados de ambos, Claudio Feller, de Valdivia, y Luis Valentín Ferrada, de Silva, habían afirmado la misma tarde del miércoles 30 que sus defendidos se encontraban fuera de Santiago.

Buscando a Silva ambos policías fueron el sábado 2 de enero a tratar de ubicarlo en casa de su hija Patricia, en el Cajón del Maipo. Y aunque no podían ingresar, tampoco lograron percibir movimiento en los alrededores.

Ayer, Silva y Valdivia salieron de sus escondites y se entregaron. Valdivia quedó recluido en la Cárcel de Alta Seguridad de Santiago, y Silva en el Batallón de Policía Militar de Peñalolén. Sus abogados pidieron su libertad provisional que debe resolverse, aunque en su contra jugarán los días de fuga.

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