Jécar Antonio Nehgme Cristi

Rut : 8.962.053-8
Fecha Asesinato : 04-09-1989
Comuna Asesinato : Santiago
Fecha Nacimiento : 25-03-1961
Edad : 28
Lugar Nacimiento : Santiago
Partido Político : Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR)
Oficio o Profesión : Estudiante Universitario
Nacionalidad : Chilena

Antecedentes del Caso

La noche del 4 de septiembre de 1989 fue asesinado por individuos de civil el dirigente del MIR político, Jécar Antonio NEHGME CRISTI, cuando transitaba por calle Bulnes con dirección a la Alameda. La muerte se la adjudicó el Comando 11 de septiembre, el mismo que actuó en las muertes de la noche posterior al atentado contra la comitiva del General Pinochet. Se encuentra acreditado ante esta Comisión que el afectado sufría seguimientos constantes antes de estos hechos, habiendo testigos de que ello ocurrió el mismo día de su muerte.

La Comisión ha adquirido la convicción de que Jécar NEHGME fue muerto por razones políticas, en violación de sus derechos humanos, por particulares, existiendo indicios de la participación de agentes estatales.

 

Fuente :Informe Rettig

Prensa

El último crimen de la dictadura quedó impune. Esa es la sensación de la familia del dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Jecar Nehgme Cristi, asesinado el 4 de septiembre de 1989 por integrantes de la Brigada Azul de la CNI.

Aunque los ministros de la Sala Penal de la Corte Suprema dictaron castigos para los cinco ex agentes que conformaban el grupo, la figura jurídica fue la misma que vienen aplicando en los últimos tres años: penas que no superan los cinco años de cárcel, equivalente al presidio menor en su grado máximo.

Con ello, los magistrados dejan a los sentenciados dentro del rango de penas para concederles el beneficio de cumplir la condena bajo el régimen de "libertad vigilada". En el fondo, "los asesinos de nuestro hermano quedaron libres", concluye Fahra Nehgme, hermana de Jecar.

Es el mismo sabor a impunidad que dicen sentir familiares de las víctimas de la dictadura que han enfrentado este criterio jurídico compensatorio. O derechamente "arbitrario, ilegítimo y vergonzoso", como más de una vez lo ha calificado la presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), Lorena Pizarro.

Las penas por el caso de Jecar Nehgme venían bajas desde que el ministro Hugo Dolmestch (hoy integra la Sala Penal), que instruyó la investigación, dictó la sentencia de primera instancia. Luego, la Sexta Sala de la Corte de Apelaciones las mantuvo bajas.En el 80 por ciento de las causas por violaciones de los derechos humanos, resueltas en última instancia por la Sala Penal, las "supremas rebajas" ocurren allí. Nadie aclara mucho por qué. Sus integrantes estrujan los códigos para fundamentar las resoluciones.

Para los abogados querellantes como Nelson Caucoto, Hugo Gutiérrez, Hiram Villagra o Boris Paredes, del Programa de Derechos Humanos del Ministerio de Interior, con ese criterio los jueces violan los tratados internacionales comprometidos por el Estado de Chile, para perseguir efectivamente los crímenes de lesa humanidad.

Todo esto cobra mayor relevancia para los querellantes, especialmente cuando los ministros Nibaldo Segura y Rubén Ballesteros, defensores a ultranza de la amnistía y la prescripción de estos crímenes, encuentran un tercer voto para inclinar la balanza (son cinco magistrados) a favor de la absolución plena de los delincuentes. Pero el clamor no traspasa los muros de la ya, hace tiempo, remozada Sala Penal.

Alguna vez, un magistrado de ese tribunal confidenció en privado "y jamás lo diré en público", que "ya han pasado muchos años y el dolor ha sido grande, entonces es hora de empezar a compensar y cerrar heridas". Una suerte de reconciliación.

Si a esa opinión se suma que, desde hace un corto tiempo, la actual Sala Penal viene acogiendo la tesis jurídica de aceptar, dentro de la causa criminal, la demanda civil para otorgar una reparación económica a los familiares por el daño moral causado, el cuadro se ve más claro.

"Reparación económica para las familias, pero bajas penas para los criminales, esa es la doctrina Dolmestch, que se viene imponiendo", expresa el abogado Hugo Gutiérrez.

La aceptación de conceder esta reparación monetaria, contradice el criterio jurídico de otra instancia de la Corte Suprema, la Tercera Sala Constitucional. Cuando a esta instancia le ha correspondido fallar acerca de este tipo de demandas civiles, para reparar a los familiares, invariablemente resuelve que la acción civil invocada prescribe cuatro años después de producido el hecho por el cual se invoca.

"Estas decisiones arbitrarias enlodan más al Poder Judicial, de escasa credibilidad en la ciudadanía. Pero en esta búsqueda, Jecar y los miles de ejecutados y desaparecidos gozan de buena salud. Su semblanza se fortalece en la injusticia. Nuestros muertos son héroes en la esperanza de una vida distinta. No perdonamos a los criminales y denunciaremos esta decisión judicial ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos".

Es la otra sentencia de la familia Nehgme Cristi que el viernes anunció que recurrirá al tribunal internacional para que su máxima instancia, la Corte, vuelva a condenar al Estado de Chile por la denegación de justicia del Poder Judicial, en un crimen de lesa humanidad. Ya sucedió, el pasado 26 de septiembre de 2006 respecto del militante comunista Luis Almonacid Arellano, asesinado en septiembre de 1973.

Si bien el Estado chileno fue condenado por primera vez en 2006 por no hacer justicia en un crimen contra la humanidad, la Comisión Interamericana, instancia previa al dictamen de la Corte, ha demandado al menos en tres oportunidades a Chile para que respete la legislación penal internacional, a la que se encuentra obligada a través de tratados y convenciones firmados y ratificados.

En la edición del 1 de septiembre de 2007, LND publicó un artículo titulado "Supremas rebajas", acerca del mismo conflicto.

En esa crónica, el abogado Nelson Caucoto manifestaba que "el actuar de estos magistrados se debe a que están por dictar condenas simbólicas, para que nadie pueda reprocharles que no sancionaron los delitos de lesa humanidad. Pero esta es una muy mala señal, porque se pierde el verdadero valor de la vida y la libertad". Caucoto es querellante en la causa por el crimen de Jecar Nehgme.

Son las dos almas de la Sala Penal: la de la absolución total de los criminales por la vía de la amnistía o la prescripción que defienden los ministros Rubén Ballesteros y Nibaldo Segura, buscando siempre el voto que les falta para triunfar con su tesis absolutoria que a veces logran; y, por otra parte, la "compensación benefactora" del resto. Matices más o menos.

Pero ahora las "excelentísimas señorías" (término con el cual los abogados deben referirse a los ministros, en estrados) se verán confrontadas a un problema no menor: qué hacer con las durísimas condenas dictadas por el doble crimen del general Carlos Prats y su esposa Sofía Cuthbert, ratificadas íntegramente el jueves último por la Novena Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago.

De esos nueve sentenciados, tres están ya en prisión cumpliendo otras condenas, incluyendo a Manuel Contreras. Pero sería la primera vez que, por ejemplo, el coronel (R) José Zara (aquel que acuñó la frase de los "corvos acerados" en defensa de Pinochet), o el escurridizo coronel (R) Christoph Willikie, un "as" poco conocido del crimen organizado, o el ex jefe de la temible Brigada Lautaro de la DINA, Juan Morales Salgado, quedarían definitivamente bajo la custodia de Gendarmería.

La rebaja considerable de estos castigos, por parte de la Sala Penal, sería una fuente vital y segura de un largo conflicto que tendría además ribetes internacionales.

Algunos se preparan ya para sondear qué destino podría tener en el Parlamento acusar constitucionalmente a los ministros de este tribunal.

Por otro lado, mantener estas duras penas y mandar a la cárcel a los autores del doble homicidio del matrimonio Prats Cuthbert, sería para otros un signo de que estos jueces esta vez no se atrevieron a meterse con la memoria del comandante en jefe del Ejército asesinado por la DINA.

La teleserie de la Sala Penal de la Corte Suprema continuará después de los abrasadores calores estivales de Santiago.

 

Fuente :Domingo 1 de febrero de 2009  La Nación Domingo

Fecha :01-02-2009

La Sala Penal de la Corte Suprema confirmó las condenas, pero con pena remitida, de todos los responsables del crimen del militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) Jecar Nehgme Cristi, asesinado por agentes de la Central Nacional de Informaciones (CNI) el 4 de septiembre de 1989.

Según la investigación desarrollada por el ministro Hugo Dolmestch, Nehgme fue asesinado para provocar que la gente desistiera de apoyar la opción "No" del plebiscito de 1988, puesto que el militante era un activo participante de la campaña para el retorno a la democracia.

Acogiendo la medida de prescripción, además de las atenuantes que señaló en su momento la Corte de Apelaciones de Santiago, el máximo tribunal condenó a cinco años de pena remitida al ex jefe metropolitano de la CNI, brigadier (r) Enrique Levy Araneda y a tres años al coronel (r) Pedro Guzmán Olivares y al capital (r) Luis Sanhueza Ross.

El abogado querellante en la causa, Nelson Caucoto, criticó duramente el fallo señalando que no comprende como los autores confesos e intelectuales de este crimen "sean simplemente mandados a sus casas".

La hermana y otros familiares de Jecar Nehgme hicieron una presentación a la Corte Suprema, solicitando que no se entregaran penas remitidas en este caso, el último conocido de represión en dictadura.

Fuente :Miércoles 28 de enero de 2009        Cooperativa.cl     

Fecha :28-01-2009

Conocí a Jecar Neghme Cristi a comienzos de los años ochenta, el  estudiaba Historia en el Pedagógico de la Universidad de Chile y yo  derecho en la misma casa de estudios.

Las cárceles chilenas estaban abarrotadas de presos políticos, los  exiliados constituían una legión, se detenía y torturaba sin cargo  legal alguno, no había prensa independiente, Internet no existía, el  poder judicial no prestaba amparo a víctima alguna, y la dictadura  asesinaba cotidianamente opositores en falsos enfrentamientos, las  cosas no podían estar peores.

Llegó a nuestra facultad y se presentó como integrante de la Unión  Nacional de Estudiantes Democráticos, UNED, los asistentes éramos muy  pocos pues se había invitado sólo a opositores de la más estricta  confianza. El soplonaje era cosa seria, algún tiempo después yo seria  arrestado por carabineros encabezados por un oficial que era  estudiante de mi misma facultad y que actualmente recibe beneficios  como supuesto exonerado político. Es probable que para adquirir tal  condición haya invocado los perjuicios que a sus bototos le causaron  nuestros inmisericordes cuerpos amarrados.

Escuchamos a Jecar cuyos planteamientos se confrontaban con la  dictadura militar en toda la línea. En un país que llevaba años hablando a susurros y con un soplonaje  desatado, me sorprendió el coraje de este dirigente, que visto desde  la perspectiva de los años era un muchacho como yo, de recién pasados  los veinte.

A pesar de mi edad yo ya tenía experiencia en la lucha  antidictatorial, y el coraje no me había faltado nunca, pero aquí  sentí algo especial, no por mi, sino por el compañero de tan firmes  convicciones.

Quien forma parte de una estructura clandestina como yo lo hacía en el  PS sabe que su vida e integridad física en gran medida dependen de su  propia prolijidad, de su inteligencia y determinación. Sin embargo, un  opositor público a una dictadura feroz como la nuestra está entregado  a su suerte, al mero capricho de la represión.

Sentí admiración y respeto por Jecar, yo que no sólo había resistido  la dictadura sino que también la había atacado. Por eso lo de J.W.  Cooke, de que lo importante no es la resistencia sino el contraataque.

La lucha nos llevó por caminos distintos, pero siempre que nos veíamos  nos saludábamos con afecto. Este aumento luego de una jornada de  protesta en que huimos juntos de la policía que a garrotazos las  emprendía en contra de los opositores. Una muchacha pasó junto a mi,  la sangre que le brotaba a borbotones de su cabeza no la dejaba ver,  por ello huyó sin ver que lo hacía en dirección a otros carabineros,  otro garrotazo, quedó en el suelo inconsciente y luego le arrastraron  a la micro. Si eso le ocurría a la vista de todos es de presumir lo  que le esperaba en la indefensión de un calabozo.

Hay un edificio de rejas verdes que está en Agustinas entre Estado y  San Antonio. Tres manifestantes buscamos refugio allí, la  determinación que da el peligro y lo enjuto de la juventud, nos  salvaron del brutal apaleo que otros recibían. Con la velocidad del  rayo y la plasticidad de un contorsionista nos metimos por las formas  rectangulares que tenía la reja. Parecía imposible pero los tres  pasamos. La reja estaba cerrada y la policía que nos pisaba los  talones busco presas más fáciles. Pasado el susto nos reímos a  carcajadas porque todos pensábamos que el otro no iba a poder pasar y  hacíamos bromas sobre como nos habíamos transformado en culebras. El  tercer manifestante también esta muerto, cayó bajo balas policiales,  era hijo del folklorista René Largo Farías, este último también  asesinado en situación más que extraña.

Jecar era un joven serio y estudioso, concurría habitualmente a la  biblioteca nacional. Allí, con tácita complicidad, y sabiendo que cada  uno andaba en lo suyo, casi no hablábamos de política, en los  intermedios que íbamos a fumar un cigarro al pasillo del segundo piso,  conversábamos sobre los cambios que la biblioteca debía tener. El padre de Jecar, de su mismo nombre, militante socialista y profesor  de la Universidad de Chile en Valdivia, había sido fusilado por  militares a los 32 años luego del golpe militar.

Con Jecar hijo llegaron antes, tenía 28 años de edad cuando lo  asesinaron en calle Bulnes a pocos metros de la Alameda. El crimen lo  cometieron cuando menos seis oficiales del Ejército de Chile adscritos  a la Central Nacional de Informaciones, policía política de Pinochet.  Caminaba desarmado y sólo por esa cuadra oscura, se acercaron y le  acribillaron, fue un homicidio claramente alevoso, es decir a traición  y sobreseguro.

El dictador había perdido ya el plebiscito y ha surgido la hipótesis  que este crimen cometido el 4 de Septiembre de 1989, pudo estar  motivado por el afán de estos oficiales de adjudicarse el dinero de  que se disponía institucionalmente para operaciones como esta. El  Código Penal chileno considera como agravante calificatoria el actuar  por premio o promesa remuneratoria.

Han pasado casi veinte años desde el crimen y aún no hay sentencia de  término. Se condenaron a seis oficiales en primera instancia y en  segunda la Corte de Apelaciones de Santiago rebajó de tal manera las  sanciones que ningún condenado de confirmarse la resolución pasaría un  solo día en al cárcel. La causa se encuentra en la Corte Suprema para  su última revisión procesal.

Creo que es de mínima justicia, de sentido común elemental, que la  sanción por un asesinato no puede ser simplemente tener que ir a  firmar un libro una vez al mes durante algún tiempo.

Si esta situación de virtual impunidad se llegara a consumar creo que  sería como matar al joven Jecar Neghme Cristi de nuevo. La vida humana  debe valer en democracia más de lo ínfimo que valía en dictadura.

Fuente :28 de Diciembre 2007 El Mostrador

Fecha :28-12-2007

Brigadier (R) Enrique Leddy, alias ''El Burro'', decidió quebrantar la lealtad que mantenía con sus superiores, luego de que fuera condenado a cinco años y un día de presidio, junto a otros cinco subalternos. Según el abogado de DDHH Nelson Caucoto, en la apelación a la sentencia, dictada en julio por el ministro Dolmestch, el ex agente reconoce haber ocultado información.

El ex jefe metropolitano de la CNI, brigadier (R) Enrique Leddy Araneda, decidió romper con su lealtad al mando y admitir que recibió ordenes superiores para ejecutar al militante del MIR Jecar Neghme Cristi, el 4 de septiembre de 1989, crimen que materializó junto a otros cinco subalternos de la agencia represiva creada durante la dictadura militar.

Neghme murió acribillado en la calle Bulnes de Santiago, a manos de la denominada "Brigada Azul" de la CNI, durante la campaña electoral que culminó con la victoria de Patricio Aylwin y que marcó el retorno de Chile a la democracia.

La confesión de Leddy se produjo la semana pasada, en el marco del proceso de apelación a la sentencia de cinco años y un día de presidio, dictada por el ministro de la causa, Hugo Dolmestch, a fines del mes de julio, según confirmó a El Mostrador.cl el abogado querellante Nelson Caucoto, quien valoró el hecho porque en el Ejército, a su juicio, hay lealtades “malentendidas”.

"El Burro" se desentiende

En su apelación, “El Burro” Leddy deslinda responsabilidades en el entonces jefe de la CNI en la época, general (R) Gustavo Abarzúa, quien no aparece procesado en la causa, pero, según los antecedentes que aparecen en la causa, debería aclarar si entregó una fuerte suma de dinero a Leddy para concretar el asesinato.

Hay que recordar que tanto él como Leddy debieron salir del Ejército por el llamado caso La Cutufa, vinculado a su vez a la muerte del empresario gastronómico Aurelio Sichel.

El alto oficial en retiro, que reconoció haber “ocultado información al tribunal” sobre el crimen, fue condenado junto al coronel (R) Pedro Guzmán Olivares; el coronel (R) Jaime Norambuena; el capitán (R) Luis Sanhueza Ross; el capitán (R) Silvio Corsini y el mayor Manuel Allende Tello. Guzmán y Olivares recibieron tres años de pena remitida, en tanto a Norambuena y Corsini el juez les dictó una condena de dos años de presidio y al último inculpado, Allende Tello, sólo lo condenó a 541 días.

Las condenas son las últimas dictadas por Dolmestch en su cargo de juez de la Corte de Apelaciones de Santiago, ya que, como se sabe, dejó el caso para asumir como ministro de la Corte Suprema.

Largo proceso

Como se recordará, Leddy Araneda, apodado “El Burro” por su tozudez, fue el reemplazante de Alvaro Corbalán en la Brigada Metropolitana de la CNI después de los homicidios de la Operación Albania, en junio de 1987, y hasta el momento no aparece vinculado a ningún otro hecho de sangre ocurrido durante la dictadura militar.

Dolmestch dictó los primeros procesamientos en la causa, en 2003, luego de 14 años de investigación, la cual estuvo en gran parte en manos del ex presidente de la Corte de Apelaciones de Santiago, Alfredo Pfeiffer, quien dictó sobreseimientos temporales reiterados en febrero de 1990, diciembre de 1991, octubre de 1994 y agosto de 1995.

 

Fuente :16 de Agosto 2006 El Mostrador

Fecha :16-08-2006

El asesinato del líder mirista se produjo el mismo día que Patricio Aylwin era proclamado como candidato presidencial de la Concertación.

Hugo Dolmestch, ministro en visita que investiga el asesinato del vocero del Movimiento del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), dictó cargos por homicidio calificado contra seis ex agentes de la Central Nacional de Informaciones (CNI).

Los acusados son el brigadier (r) Enrique Leddy Araneda; los coroneles en retiro Eduardo Norambuena Aguilar y Pedro Guzmán Olivares; los capitanes Silvio Corsini Encárate y Luis Arturo Sanhueza Ross; y el mayor (r) Manuel Navarrete Tello, todos por el delito de homicidio calificado ocurrido el 4 de septiembre de 1989.

Según diario Siete todos los miembros de la Brigada Azul, se encuentran desde mayo pasado confesos del crimen, salvo el brigadier (r) Leddy Araneda.

Acribillado

Jecar Neghme fue acribillado cuando salía de la sede del MIR (ubicada en calle

Bulnes) justo el día en que Patricio Aylwin fue proclamado como candidato a la Presidencia de la República, elección que el vocero más importante del partido había intentado legitimar entre sus compañeros desatando una pugna política al interior del conglomerado.

Esta circunstancia fue utilizada por años por los agentes represivos para desligarse de la responsabilidad que les cabía en el crimen, atribuyendo a los propios compañeros de Neghme el homicidio.

Fuente :6 de Febrero 2006 El Mostrador.cl

Fecha :06-02-2006

Tres oficiales de Ejército (R), ex integrantes de la CNI, fueron procesados como autores del homicidio del dirigente del MIR Jécar Neghme Cristi, ocurrido mediante disparos la noche del lunes 4 de septiembre de 1989 en la calle Bulnes en la zona oeste de Santiago. Con esta resolución del ministro en visita Hugo Dolmetsch fueron encausados los autores del último crimen de los servicios de seguridad de la dictadura.

La resolución afectó al brigadier (R) Enrique Leddy Araneda, que fue el reemplazante de Alvaro Corbalán como jefe de la Brigada Metropolitana de la CNI después de los homicidios de la Operación Albania, en junio de 1987. Apodado “El Burro” por su tozudez, Leddy no había sido hasta ahora acusado por ningún hecho de sangre durante el régimen de Augusto Pinochet.

BRIGADA AZUL

Dolmetsch procesó, además, al coronel (R) Pedro Guzmán Olivares, que también se encuentra declarado reo por el mismo magistrado en el homicidio del periodista José Carrasco. El tercer encausado es Luis Sanhueza Ros, uno de los oficiales más sanguinarios que operaron en la CNI y luego en la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE). Sanhueza, alias “El Huiro”, de chapa Ramiro Droguett Aránguiz, está procesado por los crímenes de Carrasco, Operación Albania y los cinco frentistas hechos desaparecer en 1987 por la CNI.

El dictamen del juez estableció que los autores integraban la llamada Brigada Azul de la CNI, encargada de investigar las actividades del MIR. Sanhueza Ros la dirigía.

Disuelta la CNI, a fines de 1989, “El Huiro” pasó a formar parte de una de las estructuras de la DINE, para continuar realizando operaciones clandestinas aún después de finalizada la dictadura. Su vinculación también al crimen del “gerente” de la financiera ilegal del Ejército, La Cutufa, el empresario gastronómico Aurelio Sichel, además de las espadas de la justicia que ya sobre él pendían por los otros homicidios, habrían sido las causas por las que en 1991 la DINE resolvió sacarlo clandestinamente del país para radicarlo un tiempo en Argentina.

.Por ese mismo tiempo la DINE sacó igualmente en forma clandestina del país, por las misma razones de temor a la justicia, al mayor (R) Carlos Herrera Jiménez, autor material del asesinato del sindicalista Tucapel Jiménez. Herrera y Sanhueza formaron parte de la elite de oficiales operativos más obedientes de los servicios represivos. Ese mismo año, la DINE había sacado a Uruguay -también con nombre falso-para obstruir la investigación en Chile del crimen de Orlando Letelier al ex agente de la DINA, el químico Eugenio Berríos. Este sería luego asesinado por militares chilenos y uruguayos cerca de Montevideo.

Luego de la ruptura del MIR en 1987, Jécar Neghme abandonó la opción de la lucha armada y pasó a liderar el sector llamado MIR-Político, que estaba por integrarse a la lucha política contra el régimen militar, junto a los partidos y movimientos que ya estaban en ello. En esa condición lo sorprendió la muerte.

INVESTIGACIÓN

La investigación judicial abierta luego de cometido el homicidio pasó por las manos de varios ministros en visita, antes de llegar a la jurisdicción del magistrado Hugo Dolmetsch. El primer designado por la Corte Suprema, a los pocos días del crimen, fue el juez Carlos Meneses. Luego fue nombrado el magistrado Guillermo Navas, después de que Meneses asumiera como secretario de la Corte Suprema. Finalmente instruyó la causa el actual presidente de la Corte de Apelaciones de Santiago, Alfredo Pfeiffer.

EL DIRIGENTE PÚBLICO DEL MIR

Si hay algo que sorprendió del asesinato de Jécar Neghme Cristi fue que se cometió en una coyuntura en la cual el gobierno militar se extinguía, con una CNI en proceso de disolución y atentando contra una persona que había evolucionado desde la vocería social de un MIR aún comprometido con acciones armadas a encabezar el ala política. Esta era partidaria de sumarse a la vía política, al calor de la incorporación de sectores de izquierda a la solución pacífica después del plebiscito de octubre de 1988.

Neghme, que en el Pedagógico encabezó a comienzos de los ’80, la Unión Nacional de Estudiantes Democráticos (UNED), rama del frente estudiantil del MIR, fue dirigente del MDP y en 1987 optó por conducir al MIR a un proyecto menos militar y más social luego de la ruptura de la organización. Aquella vez Andrés Pascal Allende se quedó en la tesis más insurreccionalista. Al ser asesinado, Neghme ya era un rostro visible del giro del MIR.

Fuente :29 de Mayo 2003 La Nacion

Fecha :29-05-2003

La apuesta del magistrado Alfredo Pfeiffer es que el Departamento Quinto de la Policía de Investigaciones le entregue la información de las pesquisas para configurar el equipo de la CNI que participó en el crimen del dirigente del MIR a fines de los 80, grupo diferente al que cometió el asesinato de doce frentistas en la Operación Albania, los cuatro profesionales y la desaparición de cinco dirigentes comunistas

La serie de dilaciones que ha vivido el proceso por la muerte del dirigente del MIR, Jecar Neghme podría sufrir un drástico cambio en los próximos días luego que el ministro instructor de la causa, Alfredo Pfeiffer, incentivara las pesquisas del Departamento Quinto de la policía civil con una nueva orden amplia de investigar dirigida en este caso directo hacia la estructura de la CNI entre 1988 y 1989.

La muerte de Neghme, vocero de la fracción política del MIR, se produjo en la noche del día en que se proclamó la candidatura presidencial de Patricio Aylwin y constituyó el último asesinato político de las postrimerías del régimen militar.

La causa, que ha vivido varios traspiés luego del cierre de sumario en febrero del '90, diciembre del '91, octubre del '94 y agosto del 95 "por no existir diligencias pendientes ni inculpados en la causa", intenta ahora tomar nuevos bríos y acercarse por fin a los antecedentes que la Policía ha recabado durante la investigación.

Aunque policialmente el caso se encuentra resuelto, en la práctica lo que reza el expediente es contrario, restando una serie de diligencias -la mayoría solicitadas por el abogado querellante en el caso Nelson Caucoto- que deberían realizarse dentro de las próximas semanas con la máxima celeridad.

El influjo provocado por los avances en cruciales procesos de derechos humanos, sostienen fuentes ligadas al tribunal, también ha generado una actitud positiva del ministro instructor que en los últimos días ha volcado sus ojos hacia el olvidado expediente buscando los antecedentes que siguen en el aire.

Así por ejemplo las pesquisas se dirigen fundamentalmente a corroborar las informaciones provenientes del Departamento Quinto que, con el paso del tiempo, ha configurado prácticamente todo el organigrama de la disuelta CNI que tuvo participación en el caso. En este cuadro resulta pieza vital el nuevo interrogatorio que realizaría el magistrado hacia Enrique Leady, jefe de la Brigada Metropolitana del organismo represivo y Hugo Acevedo quien se desempeñaba como jefe operativo luego de la salida de Alvaro Corbalán.

A la luz de los antecedentes reunidos en el proceso se ha establecido fehacientemente que el equipo que participó en el alevoso crimen no guarda relación con el anterior grupo de la CNI que protagonizó el asesinato de doce integrantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, conocido como Operación Albania en 1987; el homicidio de los profesionales José "Pepe" Carrasco (periodista) Gastón Vidaurrázaga, Felipe Rivera y Abraham Muskatblit y con el último caso de desaparecidos de la dictadura: José Julián Peña Maltes, Manuel Jesús Sepúlveda Sánchez, Alejandro Alberto Pinochet Arenas, Gonzalo Iván Valenzuela Navarrete y Julio Orlando Muñoz Otárola.

En estos tres procesos en manos del ministro en visita Hugo Dolmestch las pesquisas se dirigen hacia el equipo comandando por Corbalán, el coronel Krantz Bauer Donoso.

Justamente luego de esta seguidilla de atentados, es que la CNI realizó una profunda instrospección tras la cual cambiaron los liderazgos asumiendo posiciones privilegiadas Leady y Acevedo, quienes son los dos objetivos principales de la nueva fase de investigación del ministro Pfeiffer.

Las pesquisas anteriores del magistrado también se han encaminado hacia el arma que dio muerte al vocero del MIR. A la fecha las principales pistas investigadas en el caso Neghme -que ahora deberán volver a pesquisarse por la orden judicial-, figuran un proyectil y una vainilla presuntamente utilizadas en el asesinato del empresario gastronómico Silvio Aurelio Sichel, que corresponden al arma "sig sauer" empadronada a nombre del agente de la CNI Luis Sanhueza Ross

 

Fuente :Lunes 29 de Julio  2002 PrimeraLinea

Fecha :29-07-2002

Después de su testimonio en contra del general (R) Sergio Arellano y su comitiva militar, Rodríguez Bustos comenzó a proporcionar nuevos antecedentes acerca de los crímenes de la CNI en la década de los 80.
Primero declaró ante el Tercer Juzgado del crimen, por el homicidio del periodista José Carrasco, perpetrado en septiembre de 1986, como represalia de la CNI al atentado contra Augusto Pinochet.
A los pocos días, el 22 de mayo pasado, el ex oficial compareció ante el ministro en visita Alfredo Pfeiffer, para aportar valiosos antecedentes acerca del asesinato de Neghme, en uno de los primeros resultados de la orden amplia de investigar que dictó el tribunal a comienzos del mismo mes.
Fuentes judiciales indicaron a Primera Línea que la diligencia permitió corroborar las esquivas pistas que en doce años de investigación se han ido acumulando en contra de los capitanes (R) y miembros de la brigada metropolitana de la CNI, Jorge Vargas Bories y Arturo Sanhueza Ross, también procesados por los asesinatos de cuatro profesionales abatidos en septiembre de 1986 y por la Operación Albania, perpetrada en junio de 1987.
La muerte de Neghme, vocero de la fracción política del MIR, se produjo en la madrugada del día en que se proclamó la candidatura presidencial de Patricio Aylwin y constituyó el último asesinato político de las postrimerías del régimen militar. Sin embargo, su investigación judicial sufrió varios traspié, con cuatro sobreseimientos sucesivos del sumario, decretados por el ministro Pfeiffer en febrero del '90, diciembre del '91, octubre del '94 y agosto del 95, "por no existir diligencias pendientes ni inculpados en la causa".
Recién en noviembre de 1999 la Corte de Apelaciones ordenó por cuarta vez la reapertura del proceso, aunque seis meses después la familia de la víctima pidió la inhabilidad del magistrado, porque "su sesgo político se ha transformado en negligencia profesional", dijo en mayo del año pasado la hermana del dirigentes del Mir, Fahra Neghme.
La indagación policial despertó nuevas esperanzas en la familia Neghme, porque los antecedentes que posee la unidad policial desde la aclaración del caso Albania, arrojan datos fundamentales respecto al organigrama operativo de la CNI, sus armas y procedimientos.
 

Fuente :Viernes 28 de Junio 2001 Primera Linea Testigo clave de Caravana de la Muerte declara en caso Jecar Neghme Después de su testimonio en contra del gene

Fecha :28-06-2001

CDE pagará $75 millones por último crimen de la dictadura

En los próximos diez días se deberá materializar la entrega de esta compensación económica, que fue transada luego que las hermanas de quien era vocero del MIR en septiembre de 1989, renunciaran a acciones civiles.

El compromiso de pagar $ 75 millones de pesos adquirió ayer el Consejo de Defensa del Estado (CDE) ante la Corte Suprema para indemnizar el daño moral que ocasionó la violenta muerte del vocero del MIR, Jecar Nehgme Cristi.

El dirigente mirista fue asesinado el 4 de septiembre de 1989 por agentes de la Brigada Azul de la CNI en lo que se califica como el último crimen de la dictadura.

El beneficiario será el hijo del ejecutado político, Jecar Nehgme Sáez, quien llegó hasta la última instancia judicial en busca de esta indemnización por parte del CDE, organismo que debe hacerse cargo de las compensaciones económicas por los crímenes de derechos humanos que cometieron organismos represores del régimen militar.

La demanda civil se llevó a conciliación, por lo que ambas partes debieron ponerse de acuerdo en las condiciones frente a las cuales se concretará el pago de este monto.

La audiencia se efectuó frente al abogado integrante del máximo tribunal Juan Carlos Cárcamo y con la presencia los intervinientes del litigio.

La condición que puso el CDE, representado por el abogado Jorge Escobar, para finiquitar este comparendo judicial fue que tanto Farah y Milagros (hermanas del vocero del MIR) renunciaran a las acciones civiles interpuestas en su calidad de víctimas.

El abogado Nelson Caucoto -frente a la última propuesta del fisco- señaló que retirará las demandas presentadas a favor de las mujeres, "atendido los lazos familiares que las unen con su sobrino". Esto se traducirá en dejar sin efecto la acción civil que había emprendido por 250 millones de pesos para las hermanas de Jecar Nehgme Cristi.

A pesar de ser aceptada esta situación, la medida impuesta por el CDE fue criticada por Caucoto quien expresó que se tuvo que acceder a la solicitud porque a su juicio no había otra opción.

"Me parece que el Consejo nos puso en un duro transe del cual no hubo otra posibilidad de salir" dijo el jurista. Luego indicó que de todas formas lo que más le importa a la familia es que cuando la Corte Suprema revise la causa penal, eleve las condenas de quienes son sindicados como los autores del crimen.

Esta causa criminal se encuentra actualmente en tramitación en el máximo tribunal y las condenas serán revisadas a través de un recurso de casación.

La investigación de la muerte de Nehgme estuvo en primera instancia a cargo del cuestionado ministro Alfredo Pfeiffer, quien tras siete años a cargo de la causa la cerró sin culpables.

Tiempo después el magistrado Hugo Dolmestch sentenció a cinco años de prisión al brigadier (R) Enrique Leddy Araneda, a tres años a los capitanes (R) Arturo Sanhueza Ross, Silvio Corsini Escárate y al coronel (R) Pedro Guzmán Olivares y a dos años al coronel (R) Jaime Norambuena Aguilar.

Esto tras establecer que el dirigente MIR fue acribillado a la salida de la sede del organismo, el 4 de septiembre de 1989 a manos de estos agentes de la CNI que pertenecían a la denominada Brigada Azul.

El caso del abuelo

Hace algunas semanas la Corte de Apelaciones de Santiago revocó la sentencia de primera instancia que negó el pago de indemnización a Farah y Milagros Nehgme Cristi por la abrupta muerte de su padre, el profesor de salubridad Jecar Nehgme Cornejo (padre del vocero mirista y abuelo de Jecar Nehgme Sáez) quien fue ejecutado el 26 de octubre de 1973 por el coronel Nelson Ubilla Toledo en Temuco.

La Cuarta Sala del tribunal de alzada, en votación unánime, rechazó aplicar la prescripción y en su lugar ordenó al fisco cancelar $ 600 millones.

Esta última cifra en el sistema apareció durante algunos días como una indemnización de sólo $ 600 mil pesos. Una falla humana había desvirtuado la real suma de la compensación, situación que fue rectificada el 24 de julio pasado.

Fuente :Jueves 7 de agosto de 2008 La Nación   

"Ante la crisis mundial del capital, la burguesía transnacional y transnacionalizada plantea resolver su crisis con políticas económicas y represivas que atentan contra la vida digna y el buen vivir. En pleno siglo XXI las derechas recalcitrantes violan y destruyen los pueblos originarios, los recursos naturales y la vida social. Frente a esta realidad faltan dirigentes de la talla el Jecar, para buscar caminos y proponer alternativas de unidad, que permitan al pueblo transitar hacia una sociedad más justa, digna y verdaderamente democrática.  Ese es el desafío de los revolucionarios en este periodo, a eso nos convoca Jecar".En estos días de principios de septiembre se conmemoran 30 años del asesinato de Jecar Nehgme Cristi, dirigente del MIR y de la izquierda chilena, quien desde su ejemplo nos representa la exigencia de conocer su aporte y su trayectoria.

Vocero público del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, fue asesinado por un comando de la CNI en la estrecha calle Bulnes el 4 de septiembre de 1989. Doce proyectiles de diversos calibres impactaron su cuerpo provocándole la muerte casi al instante. Hijo de Jecar Neghme Cornejo, dirigente socialista del gremio de la salud en Temuco, asesinado el 26 de octubre de 1973 por militares del regimiento Tucapel, y de la profesora de educación básica Milagros Cristi.

Creció en una familia allendista. En esa época era imposible no estar conectados con la Unidad Popular, ya que su padre, profesor sanitario, era un destacado dirigente durante el último período de la UP y en diversas oportunidades llevó a Jecar a las reuniones y concentraciones políticas. Producido el golpe militar, en octubre de 1973 los militares se llevan detenido y asesinan a su padre Jecar Nehgme Cornejo,tras lo cual su madre, junto a sus tres hijos, emprende un triste viaje a Santiago.

En 1979 ingresa a la Universidad de Chile como estudiante de la carrera de Historia. En forma casi paralela comienza a militar en el MIR, iniciando una acelerada carrera política que lo enfrentó a múltiples detenciones arbitrarias e incluso la tortura en manos de la policía secreta de la dictadura militar. Fundador de la Unión Nacional de Estudiantes, de la cual sería su máximo dirigente. En la universidad conoce a su compañera Águeda Sáez, con la cual compartirá la militancia social y política y será la madre de su único hijo, que lleva su nombre.

La generación de Jecar está marcada por el golpe militar. En Chile se desarrolló una política de extermino del campo popular y los revolucionarios, se impuso una constitución política y un sistema económico al servicio de los empresarios y mercaderes que propiciaron el golpe de estado. La represión contra el pueblo, la muerte de sus dirigentes, el exilio, el entrañamiento, las desapariciones y los falsos enfrentamientos eran habituales en esos primeros años de dictadura cívico militar.

La generación de Jecar fue muy huérfana en términos políticos y -de alguna manera- se autoformó y se autodirigió. Aprendió de libros y de testimonios que provenían principalmente de familiares de víctimas de la represión y del mundo social, que se comienzan a movilizar y denunciar los atropellos a los derechos humanos.

El triunfo de la revolución sandinista el 19 de julio de 1979 fue un gran impacto para la izquierda y los revolucionarios de nuestra patria, Jecar como muchos estaba feliz, pues era la experiencia revolucionaria más cercana y que seguía con atención, convirtiéndose rápidamente en un referente para los jóvenes chilenos. La libertad de culto y de expresión que existió en Nicaragua después del triunfo de la revolución también llamaba su atención, así como la participación de los cristianos y la mujer en ese proceso, que lo identificaba plenamente, ya que en Chile había experiencias de unidad entre cristianos y marxistas, las cuales acompañaba con mucha convicción. Su ligazón con Rafael Maroto en el Movimiento Democrático Popular (MDP) o su relación con la Familia Vergara Toledo en los territorios, fortaleció esta relación.

En la década de los 80, la unidad de los cristianos de base y la unidad de la izquierda revolucionaria, fue para Jecar una necesidad histórica. Superó en muy corto tiempo los antiguos sectarismos heredados y avanzó en un camino de unidad entre cristianos y marxistas. Para Jecar el protagonismo del pueblo era central, natural y no podía entender las cosas de otra manera, era una necesidad histórica. En cada tarea que se proponía, sin el pueblo organizado, activo, participante y decidiendo, era imposible hacer las conquistas del período. Entonces, este legado de la generación: la unidad, el poder popular, la valentía, la autoformación, surgen de condiciones históricas determinadas y, más que un legado, se convierten en una forma de hacer política. En esta nueva forma de hacer política, la marcha en el proceso, en los errores, en los aciertos, en la entrega, en la solidaridad se gana los reconocimientos de todos, cristianos y marxistas.

Jecar destacó por su preocupación centrada siempre e

n una alternativa democrática popular, en su proyección necesariamente revolucionaria y socialista, en su desarrollo y fortalecimiento desde las condiciones que imponía la lucha de clases entonces; ahí destacaba toda su lucidez.  Para él, el proyecto revolucionario que se gestaba en el proceso de lucha anti dictatorial cobraba una importancia fundamental, destinando todos sus esfuerzos a su impulso. En el año 84, cuando apenas tenía 23 años, su reflexión ya era de largo plazo, recogiendo las experiencias latinoamericanas e internacionales. Con su destacada participación en el MDP, va a madurar tremendamente, pasando de ser un dirigente universitario a convertirse en un gran líder de la izquierda chilena. Se transformó en el vocero oficial del MIR, compartiendo junto al sacerdote y compañero Rafael Maroto la tarea que el partido le asignaba. En el MIR, en sus estructuras y bases, se convierte en el más reconocido y destacado dirigente partidario, expresándose ello además en la más alta votación para ser elegido miembro del CC en las elecciones de la Dirección Nacional. En las bases del partido es el más legítimo referente, digno de escuchar y seguir.

La tristeza que lo embarga por el asesinato de José Carrasco, Gastón Vidaurrázaga, Felipe Rivera y Abraham Musclabit, como represalia del pinochetismo y los aparatos represivos ante el fallido intento de magnicidio, no impide su clara y firme decisión de denunciar los crímenes y convocar a la movilización y lucha anti dictatorial. Con José Carrasco, Pepone, había realizado un gran trabajo en el plano de las alianzas partidarias. Eran golpes duros para la política del MIR, para el mirismo y para Jécar.

Después del plebiscito, Jecar entendió que la posibilidad de hacer coincidir el término de la Dictadura con una salida revolucionaria ya no era posible. La ofensiva imperial potenciada por la derrota de las representaciones internacionales de la vieja izquierda tradicional –el llamado socialismo real- y su subordinación al continuismo neoliberal, asegurado por la llamada oposición burguesa, obligaba al mirismo a levantar la plataforma democrática popular, de manera de impedir que toda la institucionalidad político jurídica en que se apoyaba el continuismo calara en la conciencia de las masas, plataforma democrática que levantara la lucha por los derechos económicos y sociales del pueblo y a la vez que pusiera en un lugar innegociable la bandera consecuente de los derechos humanos, la verdad, la justicia y el rechazo a la impunidad. Había que disponer el avance de las luchas de masas a la vez que redefinir y resguardar los niveles de lucha en otros frentes. En definitiva, lo que había que hacer era prepararse para la nueva situación política, bajo la consigna “Pueblo, Armas y Unidad”.

Jécar estaba preocupado de la unidad de los revolucionarios para enfrentar el nuevo período. Por las tareas de fortalecimiento de las organizaciones sociales y populares y su capacidad para levantar sus demandas. Estaba preocupado de cómo fortalecíamos la alternativa democrática popular en estas nuevas condiciones, para que fuera una fuerza gravitante en el nuevo período.

Su legitimidad, tanto en el seno de la izquierda como en su propio partido, se convirtió en una amenaza para la Dictadura, pues él representaba una postura de clase consecuente, por su historia, por su extracción, por su compromiso y coherencia. De entre quienes estaban dispuestos a continuar la lucha en el nuevo período, Jécar era uno de los que objetiva y subjetivamente podía liderar una postura de clase democrática-revolucionaria en medio de las tensiones que se generaban en el proceso de recambio en la dirección política del neoliberalismo. Eso fue lo que finalmente le costó la vida.

Jecar se perfilaba como el segundo Secretario General del MIR después de Miguel Enríquez. El turco era camino de unidad, consecuencia y entrega, elementos que muchos de la dirigencia entreguista de las orgánicas miristas de entonces, no tenían ni por asomo.

Desde su militancia en el MIR y en pleno proceso de crisis del partido, se presentaba como el más probable articulador de caminos de salida para la militancia de las distintas orgánicas y de los distintos sectores dentro de aquellas. Desde la orgánica mirista en que le tocó enfrentar la crisis y desestructuración del MIR –crisis reventada desde arriba por una dirigencia incapaz e históricamente irresponsable– hizo grandes esfuerzos por aislar al entreguismo activo que caracterizaba a un 75% de los miembros de ese CC. En el Congreso de Montevideo, donde fue elegido en el CC del MIR político, propuso una táctica que ponía adelante la Plataforma Democrática y Reivindicativa del Pueblo. Argumentó con claridad y vehemencia para que el trabajo del partido se centrara en la agitación y legitimación de ella desde las movilizaciones populares previas al plebiscito, de modo que la misma se encarnara en el pueblo, permitiéndole a éste traspasar la trampa del plebiscito e imponer desde abajo su cumplimiento a quienes buscaran posteriormente su representación. Dejando, en sus palabras, para “los últimos 100 metros finales” tras una evaluación de la táctica impulsada, la decisión de convocar o no a votar en el plebiscito. Escondida al partido primero, y boicoteada después, la táctica definida en ese Congreso no se impulsó.

Posteriormente, Jécar aunó y convocó a los sectores centristas y de izquierda de ese CC para construir las condiciones de superación de la dirección que trabajaba el ingreso de esa orgánica al PS. Las reuniones se efectuaron en la casa de su madre, en Macul, así como en el GIA de la Academia de Humanismo Cristiano de entonces. Desde sus logros se comunicaba y articulaba esfuerzos con militantes y dirigentes de otras orgánicas miristas buscando una salida que permitiera al MIR salir fortalecido de la difícil coyuntura externa e interna. Sus logros al respecto eran crecientes.

La importancia de su liderazgo en el MIR político alertó al entreguismo mayoritario en el CC del MIR político. Los informes políticos que estos entregaban en sus reuniones con el PS sobre los procesos y correlaciones de fuerzas internos en el mirismo, traspasados y procesados como información de inteligencia -por quienes desde ese partido trabajaban  junto a aparatos del ejército e investigaciones construyendo lo que sería la política de contrainsurgencia que impulsaría la Concertación- abrieron las puertas a la provocación que terminaría con el asesinato de Jécar.

Por ello su asesinato por la CNI fue un trabajo de inteligencia del enemigo, un golpe dirigido a impedir que el MIR avanzara en la resolución de su crisis interna y pasara la coyuntura del plebiscito articulando una política de democratización profunda de la sociedad chilena, instalada en importantes sectores de masas. Esta información de inteligencia, que le permitió al enemigo actuar focalizadamente contra quien les parecía el elemento de mayor riesgo político para la transición neoliberal, se nutrió de la información que se intercambiaba entre los sectores concertacionistas del CC y de la CP del MIR político y aquellos otros que desde el PS desarrollaban las primeras actividades de lo que sería posteriormente la oficina. Fue la provocación realizada en el teatro Cariola, durante el acto de aniversario del MIR, el detonante para que se llevara a cabo el último asesinato de la dictadura.

El año 1989 en el aniversario 24 del MIR, Jecar desafiaba y emplazaba a los provocadores:

"Compañeros caídos, nadie de nosotros podrá reemplazarlos. Ni siquiera lo intentaremos. Seremos continuidad en esta larga lucha, avanzaremos en acción y pensamiento hasta derrotar a nuestros enconados enemigos. 

Y si hoy estamos aquí es porque somos vencedores y porque no descansaremos hasta que el ejemplo de los nuestros se convierta en una sociedad justa, con hombres plenos construyendo un verdadero paraíso". 

Y si la continuidad del MIR estuvo amenazada, si Contreras dijo en aquel fatídico 5 de octubre de 1974, “el MIR está muerto”, nosotros hoy respondemos: míranos Contreras, Pinochet, acá estamos presentes, los enemigos que matasteis están vivos. Y porque estamos vivos es que no habrá olvido. Y sí estamos vivos nuestra lucha fue justa y calamos en lo más hondo de nuestro pueblo”.

Fuente :eldesconcierto.cl 3/9/2019

Unas 200 personas se hicieron presentes la tarde del sábado 2 de diciembre para reivindicar el legado político, cultural y humano de Jecar Nehgme Cristi, vocero del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y de la Izquierda Unida, asesinado por la CNI la tarde del lunes 4 de septiembre de 1989. La calle Bulnes, entre las Alamedas y Moneda, ahora pasaba a ser la calle Jecar Nehgme.

El acto se realizó en el lugar exacto en que Jecar fue vilmente acribillado por los agentes de la dictadura. Llegaron personalidades de la izquierda chilena y el movimiento de derechos humanos. Entre ellos, los antiguos compañeros del joven revolucionario en el Movimiento Democrático Popular (MDP) y la Izquierda Unida (IU), como Germán Correa, Jaime Insunza y Esteban Silva, quienes representaron en esos espacios al Partido Socialista, el Partido Comunista y la Izquierda Cristiana. La timonel de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP), Alicia Lira; el abogado Hiram Villagra; y Ernesto Lejderman, portavoz de las y los argentinos que fueron víctimas de la dictadura en Chile.

En representación de sus compañeros en la dirección del MIR, Manuel Gahona hizo uso de la palabra. Eran muchos los rostros de la cultura mirista, entre los que destacaba quien fue su Secretario General, Andrés Pascal Allende. Se hicieron también presentes Jorge Arrate, ex candidato presidencial de la izquierda; el director del periódico “Le Monde”, Víctor Hugo de la Fuente; la Consejera Regional María Eugenia Puelma y el ex Ministro Víctor Osorio. Por cierto, estaba la compañera de Jecar, Águeda Sáez.

Por la Municipalidad de Santiago, concurrieron la Alcaldesa Irací Hassler y las Concejalas Dafne Concha y Rosario Carvajal. También estaba el Jefe de Gabinete, Marcos Barraza. Fue la corporación edilicia la que tuvo que dar curso y aprobar la solicitud de cambio de nombre de la arteria, que fue levantada por la familia de Jecar y por una diversidad de entidades sociales y de derechos humanos de Santiago. Como se sabe, la moción fue acogida en forma positiva por el Consejo de la Sociedad Civil y por amplia mayoría del Concejo Municipal.

Hubo momentos particularmente emotivos, como cuando se dirigió a la concurrencia Jecar, hijo del revolucionario asesinado, y una de sus nietas. También cuando el trovador Pancho Villa entonó una versión de la canción “Compañero” de Marcelo Puente.En la actividad se inauguró la señalética de la calle Jecar Nehgme y también se instaló una placa recordatoria por parte de la Municipalidad de Santiago. Luego se realizó una caminata al memorial donde fue asesinado continuando por la toda la arteria, reconstruyendo los pasos que Jecar caminó por última vez, y cerrando con un acto en la esquina de Moneda con calle Jecar Nehgme. En ese punto se encontraba el Centro Cultural Aquelarre, de donde salió caminando el joven dirigente revolucionario, luego de una reunión, en la tarde de ese 4 de septiembre.

El brutal crimen en pleno centro de Santiago, que conmovió al país y aconteció unos meses antes de las elección presidencial y parlamentaria de salida a la dictadura, fue perpetrado por oficiales del Ejército en funciones pertenecientes a la Brigada Azul de la CNI: el Jefe Metropolitano de la CNI, Brigadier Enrique Laddy; los coroneles Pedro Guzmán Olivares y Jaime Norambuena; los capitanes Silvio Corsini y Luis Sanhueza Ross y el Mayor Manuel Allende Tello.

“¡Larga vida a Jecar Nehgme!”, fueron las palabras finales de las palabras de la Alcaldesa Irací Hassler.

Por Iván Antonio Gutiérrez Lozano. El autor es periodista

Fuente :cronicadigital.cl 3/12/2023

Entregan carta a la Alcaldesa de Santiago solicitando el cambio de nombre de la calle Bulnes por el de Jecar Nehgme Cristi, dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, asesinado por agentes de la CNI en esta misma calle en 1989.

 

Santiago, septiembre de 2013

 

Sra. Carolina Tohá M.

Alcaldesa de la I. Municipalidad de Santiago

Estimada Carolina:

Junto con saludarla cordialmente y desearle éxitos en su gestión como alcaldesa de la comuna de Santiago, nos dirigimos a usted como familia, para solicitarle el cambio de la calle Bulnes por Jecar Neghme Cristi, acribillado a los 28 años, por la brigada Azul de la CNI en la calle Bulnes, a pasos de la Alameda en la comuna de Santiago.Jecar fue el último asesinato de la dictadura de Pinochet, ocurrido el 4 de septiembre de 1989, a meses de las elecciones presidenciales, el mismo día que fue elegido en 1970 presidente el Dr. Salvador Allende y 20 años después fuera proclamado Patricio Aylwin.

Era una noche lluviosa, pasada las 21 horas, al momento de ser acribillado, Jecar se dirigía solo a su casa por calle Bulnes, cuando fue interceptado y asesinado por integrantes de la brigada Azul de la CNI, dirigido por el brigadier (R) Enrique Leddy Araneda, los capitantes (R) Arturo Sanhueza Ross, Silvio Corsini Escárate, el coronel (R) Pedro Guzmán Olivares y el coronel (R) Jaime Norambuena Aguilar.Jecar Nehgme Cristi fue militante del MIR y dirigente de la izquierda chilena, desde el comienzo de la dictadura conoció los horrores del regimen militar, su padre, Jecar Nehgme Cornejo, dirigente socialista del sector de la salud, víctima de la Caravana de la Muerte, fue secuestrado de su casa y fusilado en el regimiento de Temuco, en octubre del año 1973.

Por su historia y sus convicciones Jecar Nehgme Cristi, fue un incansable luchador por la democracia y los derechos del pueblo, contribuyó siendo líder fundador de los movimientos políticos, nacidos en los años '80: el Movimiento Democrático Popular (MDP), la Izquierda Unida y el Partido Amplio de Izquierda Socialista (PAIS).

Su carisma y compromiso lo llevó a aunar amplios sectores políticos y sociales, se vinculó a la política chilena de forma transparente, honesta y humanitaria. Fue un reconocido, querido e indiscutible dirigente ochentero, que trabajó por potenciar los movimientos sociales, creador de la Unión de Estudiantes Democráticos (UNED) y del Comité de Defensa de los Derechos del Pueblo (CODEPU).

Estimada Carolina, al cumplirse 24 años de su asesinato y en el marco de los 40 años del golpe de estado en Chile, solicitamos a usted y al H. Concejo Municipal de la comuna de Santiago, acceder al cambio de nombre de la calle Bulnes por el de Jecar Nehgme Cristi, como una medida de reparación y memoria con nuestra historia de comuna y país.

Como familia hemos trabajado durante todos estos años, con el apoyo de organizaciones del barrio Brasil, asociaciones culturales, estudiantiles, emigrantes y de derechos humanos, también, con la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, con el objetivo de ir construyendo la calle Bulnes como un lugar de Memoria y vinculada con los otros existentes en Santiago.

Este año tras la cesión para el uso del muro frente al lugar donde Jecar fue asesinado, se procederá a la inauguración del memorial compuesto por el trabajo de Alejandro -mono- González y la BRP, las cerámicas de artesanos del barrio (obras recientemente restauradas), y se instalará la escultura en fierro del maestro Fernando Vergara.

Le reiteramos nuestra voluntad de contribuir y rescatar esta zona y barrio, como parte del patrimonio y arquitectura de nuestra ciudad de Santiago. Dimensiones sobre el desarrollo urbano, espacios públicos y de memoria, de alto interés de la comunidad y gestión pública de vuestro municipio.

Fuente :diarioelitihue.blogspot.com 2/9/2013

La decisión de la Corte de Apelaciones capitalina, que puede ser apelada al máximo tribunal, beneficia a seis militares en retiro que participaron en su calidad de agentes de la CNI en el asesinato del dirigente del MIR ocurrido el año 1989.

Por unanimidad, la Corte de Apelaciones de Santiago otorgó este jueves el beneficio de la libertad condicional a seis ex militares condenados como coautores del asesinato del dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Jécar Neghme, que corresponde al último crimen atribuido a los organismos represivos del régimen militar.

Fuentes judiciales afirmaron que la resolución cambia la decisión del minsitro Hugo Dolmestch, quien había castigado a estos seis oficiales que se desempeñaban como agentes de la disuelta Central Nacional de Informaciones (CNI).

La resolución del tribunal de alzada capitalino, que puede ser apelada en la Corte Suprema, desestimó además la indemnización de 250 millones de pesos fijada para los familiares del ex dirigente del MIR, de los cuales el 50 por ciento sería para el hijo de la víctima y el monto restante para sus dos hermanas.

El fallo favorece al ex brigadier de Ejército Enrique Leddy Araneda, jefe Metropolitano de la CNI, el único imputado que no confesó su participación en el asesinato de Neghme.

Los otros favorecidos son el coronel (r) Pedro Guzmán Olivares, el capitán (r) Luis Sanhueza Ross, el coronel (r) Jaime Norambuena Aguilar, el capitán (r) Silvio Corsini y el mayor (r) Manuel Allende Tello.

Todos ellos fueron condenados a penas que oscilan entre los cinco años y 541 días de cárcel por el crimen ocurrido la noche del 4 de septiembre de 1989.

Neghme, portavoz del MIR, fue asesinado durante la campaña electoral que culminó con la victoria presidencial de Patricio Aylwin en las elecciones del 14 de diciembre de 1989, que marcaron el retorno de Chile a la democracia.

El dirigente mirista murió acribillado en la calle Bulnes de Santiago a manos de la denominada "Brigada Azul" de la CNI.

Fuente :Junio 2007 El Mostrador

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