Tatiana Valentina Fariña Concha, nació el 24 de diciembre de 1965, en la Circunscripción Concepción, Ciudad de Concepción, Región del Biobío. Su madre María Mercedes Concha Sanhueza, su padre Raúl Felipe Fariña Medina.
Tatiana Valentina Fariña Concha, tras terminar sus estudios básicos en la Escuela N° 25 de Chiguayante, ingresa al Liceo experimental de Niñas en Concepción. Será allí donde comenzará su participación en los primeros núcleos de reconstrucción del movimiento estudiantil secundario en Concepción y también como militante de las Juventudes Comunistas de Chile (JJ.CC).
De su paso por el Liceo Experimental de Niñas en Concepción, todas y todos recuerdan a una estudiante de excelencia, premiada por sus excelentes calificaciones, pero además por su compañerismo. Son los años de reconstrucción, donde las y los jóvenes militantes de izquierda se esfuerzan por sobresalir no sólo como estudiantes, sino además en las actividades extra programáticas o culturales, como forma de influir y reclutar.
Ya en sus últimos años de la enseñanza media (secundaria), Tatiana Valentina Fariña Concha, tenía claro que quería estudiar la carrera de sociología. Aquella carrera, la impartía la Universidad de Concepción, pero como todas las Ciencias Sociales, fue cerrada por la dictadura tras el golpe militar y dejo de impartirse en Concepción; sólo quedaban los cupos controlados que la dictadura permitía en la Universidad de Chile, los que eran muy disputados.
En esa época, entrar a sociología requería un puntaje similar a medicina en la entonces Prueba de Aptitud Académica, y para Tatiana Valentina Fariña Concha, estudiante de promedio 6,9 en el Liceo Experimental de Niñas en Concepción, aquello no fue problema. Además, esto ocurre en los años de la Política de Rebelión Popular de Masas (PRPM), contra de la dictadura de Pinochet, donde el Partido Comunista de Chile (PCCh) asume por primera vez en su historia la lucha armada y el enfrentamiento con la institucionalidad.
Tatiana Valentina Fariña Concha, quien ya tenía probada militancia en las JJCC en Concepción y Chiguayante, apenas llega a Santiago a estudiar sociología (1984), se instala en San Ramón, al Sur de la capital, se une a las filas del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), donde destacó por su responsabilidad y compromiso, lo que la llevan a ejercer cargos de jefatura. Quienes operaban bajo su mando, la recuerdan como una joven que actuaba con mucha calma y convicción, lograba entregar entereza a sus compañeros y hacerse respetar sin alzar la voz ni siquiera apelar a su autoridad.
El compromiso de Tatiana Valentina Fariña Concha, era intenso, no sólo en la clandestinidad como combatiente de rodriguista, sino también en la reconstrucción de los Centros de Alumnos y de la Federación de Estudiantes: la ebullición del movimiento estudiantil de aquellos años, que en 1984 significó la reconstrucción de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción (FEC) y un año más tarde, de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech) en Santiago.
Tatiana Valentina Fariña Concha, fue detenida días antes del 14 de mayo de 1985 por agentes de la Central Nacional de Informaciones (CNI), policía política y organismo de inteligencia, que funcionaba como órgano de persecución, secuestro, tortura, asesinato y desaparición de opositores políticos durante la dictadura militar del general Augusto Pinochet en nuestra patria. Los agentes operativos la llevaron al centro de detención y tortura Cuartel Borgoño, ubicado en Calle General Borgoño N° 1470, donde fue torturada hasta la muerte.
Según algunos testimonios, los agentes habrían montado la explosión ese día lunes 14 de mayo de 1985. El artefacto explosivo detonó a las 12:10 horas, en el baño del Servicio de Acción Social, de la Municipalidad de Lo Prado, ubicada al Nor-oeste de Santiago. La explosión dejó varias personas heridas de diversa gravedad, además de dos personas fallecidas: una funcionaria municipal de nombre Susana Sánchez Espinoza y restos de otra persona, a la cual no se pudo identificar debido a que resultó totalmente destrozada.
Cinco meses después en octubre de ese año, un juez determina que los restos humanos encontrados correspondían a una joven de 19 años de edad, estudiante de Sociología de la Universidad de Chile que provenía de Concepción, sobre la cual se había interpuesto un recurso de amparo debido a su desaparición. Su nombre: Tatiana Valentina Fariña Concha.
Su familia hasta hoy clama por esclarecer las circunstancias de su muerte y en que ella habría sido ultimada por agentes de Estado, atendida su militancia política y su labor en el campo estudiantil.
Rescate de la memoria de Tatiana Valentina Fariña Concha:
Tu familia te ha dedicado unas amorosas y sentidas palabras bien amada Tatiana: “Fuiste la hija, fuiste la hermana, fuiste la sobrina, fuiste la nieta, fuiste estudiante, fuiste la amiga, fuiste la amada, querida y respetada… Y elegiste ser combatiente y la mejor para defender a tu pueblo oprimido. Este es el legado de amor y sacrificio supremo que nos dejaste querida Tatiana”.
Es importante aclarar su muerte y rescatar la memoria y legado de esta joven inteligente, llena de ideales, solidaria y aguerrida, dispuesta a todo por lograr la libertad de su pueblo. Digna representante de aquella heroica generación de jóvenes que dejaron su sangre regada en las calles y veredas de nuestro país, combatiendo la más cruel y criminal dictadura que ha padecido Chile.
Tatiana Valentina Fariña Concha, fue una de aquellas jóvenes combatientes, que desde muy temprana edad le tocó enfrentar en desigual combate a las bestias que oprimían a nuestro pueblo.
El 12 de septiembre de 2018, la Universidad de Chile entregó un título profesional póstumo a 11 estudiantes ejecutados y desaparecidos:
Los distinguidos en esta oportunidad serán los ejecutados políticos José Modesto Amigo Latorre, Tatiana Valentina Fariña Concha, Sócrates Augusto Ponce Pacheco y Frank Randall Teruggi Bombatch; y los detenidos desaparecidos Clara Elena Canteros Torres, Bernardo de Castro López, Jorge Humberto D’Orival Briceño, Jorge Enrique Espinosa Méndez, Néstor Alfonso Gallardo Agüero, José Fernando Romero Lagos y Eduardo Humberto Ziede Gómez.
Dicha actividad se realizo en una emotiva ceremonia en Santiago, donde se congregaron 100 familias de jóvenes ejecutados y desaparecidos por la dictadura.
“La Universidad de Chile está haciendo hoy un gesto de demostración de autonomía moral. La dictadura militar nos dijo que habían muerto y hoy nosotros nos sentimos con el derecho de decir otra cosa y entregarles este diploma”, destacó Ennio Augusto Vivaldi Véjar, rector de la Universidad de Chile.
Las brigadas muralistas que intervienen los muros de la ciudad con configuraciones plásticas llamativas y mensajes explícitos.
Brigadistas que recuperan el mural como medio de expresión y comunicación, con potencia política y visual, en este caso recordando a la combatiente Tatiana Valentina Fariña Concha.
Es importante para la familia, después de 37 años, estar todavía esperando verdad y justicia:
Victoria Fariña Concha, hermana de Tatiana, comentó que existen antecedentes que hacen dudar del procedimiento realizado en plena dictadura, partiendo porque existen diferencias en la hora de la data de muerte en su certificado de defunción en relación a la hora de la explosión, diferencias de horas.
Por esto y otros importantes datos aun en la carpeta de investigación, Victoria comentó que “en agosto de 2015, como familia tomamos la decisión de interponer una querella, pues junto a una abogada cercana y especialista en materia derechos humanos, encontramos antecedentes que hacen necesarias las declaraciones de algunas personas. Todavía está en etapa de investigación, pues lo tomó la Corte de Apelaciones de San Miguel, que hizo algunas diligencias que nosotros solicitamos como citar a declarar a algunas personas, adjuntar información que habíamos recopilado, pero no hubo mucho movimiento, pero en diciembre de 2021 la causa se derivó a la Corte de Apelaciones de Santiago, donde se han realizado diversas diligencias junto al Programa de Derechos Humanos”.
El miércoles 8 de junio del 2022 a las 15:36 horas, exhuman los restos de Tatiana Valentina Fariña Concha, en el Cementerio General de Concepción.
Para la familia de Tatiana Valentina Fariña Concha, la exhumación de sus restos es un hecho relevante en la búsqueda de justicia y verdad después de 37 años sin conocer lo que realmente ocurrió con la joven estudiante.
Victoria Fariña Concha, comentó que el objetivo de la diligencia es “establecer a través del ADN la identidad de Tatiana ya que fue identificada por otros medios y además realizar exámenes antropológicos, los que se harán en laboratorios en Estados Unidos, que nos van a servir hoy día para determinar algunas otras circunstancias ligadas a otros aspectos de la investigación que tienen que ver con las declaraciones, con algunos cabos sueltos por lo que nosotros consideramos importante presentar la querella”.
Entre esas diferencias está “la hora de su fallecimiento entre la ocurrencia de la explosión y su data de muerte que fue anterior. Su carné de identidad fue encontrado en la Municipalidad de Lo Prado un mes después de ocurridos los hechos y además porque ella habría relatado a algunos compañeros de la universidad encontrarse en una situación de seguridad compleja, que la estaban siguiendo”.
Victoria Fariña Concha, señaló además que “el ministro de la época sólo determinó a quien correspondían los restos y cerró la investigación sin avanzar en por qué entonces Tatiana fallece ahí y quiénes intervinieron en esto, cómo ocurrió”.
Victoria Fariña Concha, además subrayó que “es importante para la familia, después de 37 años, estar todavía esperando verdad, justicia, demandando también la memoria, la reparación y por supuesto las garantías de no repetición considerando que aún hay muchas familias hoy día demandando el esclarecimiento, encontrar a sus detenidos desaparecidos y la verdad sobre lo ocurrido con los ejecutados políticos”.
“Es algo que nos ha afectado mucho. A medida que van pasando los años ir teniendo la certeza que justicia no vamos a encontrar, porque la justicia que tarda tanto tiempo ya no es justicia, pero sí me gustaría poder alcanzar toda la verdad posible, porque creemos que la verdad es parte también de la justicia, la verdad que necesitamos nosotros como familia, pero también la verdad que le hace bien a toda la sociedad, a todo este país, a los hijos nuestros, a los jóvenes, a las niñas que necesitan saber qué es lo que pasó”.
“Debe haber una respuesta clara. Porque a pesar de todo lo que sabe, de los miles de detenidos desaparecidos, de los ejecutados políticos, de torturados, de presos políticos y de todos los horrores que hemos conocido, es frustrante que todavía hoy día no exista una sanción legal al negacionismo, que todavía no exista una prohibición de la incitación al odio que escuchamos todos los días, partiendo por los parlamentarios de ultraderecha y de derecha que todavía defienden y enarbolan a la dictadura, que mantienen estos dichos de odio por en que en otros países, esos países que tantos nos gusta compararnos, hoy día estarían tras las rejas” agrega la hermana de Tatiana.
Finalmente, Victoria Fariña Concha, aborda uno de las principales deudas del Estado en cuanto a violaciones a los derechos humanos “Necesitamos reparación, y no me refiero a esa justa reparación a las víctimas o sus familias que les permitan recomponerse, sino en lo político y en lo social. Necesitamos que haya en Concepción que haya una biblioteca con el nombre de Tatiana o con el nombre de cualquier persona que luchó por la libertad. Y por supuesto también garantías de no repetición. Yo no puedo dejar de enlazar, porque si bien estamos hablando de un hecho que ocurrió hace 37 años, era una joven estudiante que se alzó contra una dictadura y un sistema legítimamente y de manera valiente, como miles que tenían esa necesidad de traer dignidad. Eso yo lo veo hoy día con los presos de la Revuelta, son presos políticos, no están presos por haber dado una opinión, pero claramente son jóvenes que permitieron que hoy día como país nos encontremos en un proceso tan relevante para hacer cambios que tanto se han peleado en las calles, como se hacía en esa época en contra de la dictadura, me parece entonces insólito que estos jóvenes están años en prisión preventiva sin tener un juicio todavía, en muchas casos sin pruebas y paralelamente a otros que violaron los derechos humanos a partir del Estallido Social no hayan pasado un sólo día en la cárcel. Esa falta de justicia que veíamos en dictadura y que yo en lo personal te digo como profesora, como mujer, como penquista, como abogada, como mamá y como ciudadana, critico. En esta materia nos falta mucho por avanzar”.
“Acá los únicos que han fomentado el odio ha sido este sector que apoyó el golpe de Estado y la dictadura y que finalmente están detrás de todos estos grupos económicos que le interesa mantener el sistema” concluye.
Este homenaje viene a fortalecer la memoria histórica de las mujeres, haciendo visible la lucha y la capacidad de combate de compañeras que han decidido ocupar la autodefensa colectiva como herramienta para la liberación total.
Desde ahora, jamás volverán a ser borradas de nuestra historia
por Javier Muñoz Ortiz