Elizabeth del Carmen Venegas Muñoz
Antecedentes del Caso
VENEGAS MUÑOZ, ELIZABETH DEL CARMEN: 13 años, soltera, estudiante, muerta el 13 de septiembre de 1973 en Santiago.
BRAVO GONZALEZ, PEDRO HUMBERTO: 16 años, soltero, muerto el 13 de septiembre de 1973 en Santiago.
RIQUELME RAMOS, NOLBERTO MAURICIO: 16 años, soltero, estudiante, muerto el 14 de septiembre de 1973 en Santiago.
Pedro Humberto Bravo González murió ese día a las 18:00 horas, en la vía pública, calle 3 Poniente Nº 7573, en La Cisterna, por herida de bala torácica, según acredita el Certificado Médico de Defunción del Instituto Médico Legal.
Nolberto Mauricio Riquelme Ramos murió el día señalado a las 20:00 horas, en el Hospital Barros Luco de Santiago, por una perforación de órganos debido a herida de bala abdominal, según consigna el Certificado Médico de Defunción del Instituto Médico Legal.
Elizabeth del Carmen Venegas Muñoz falleció ese día en el Hospital Barros Luco, por una herida de bala abdominal, según consigna el Certificado Médico de Defunción del Instituto Médico Legal.
De acuerdo con lo señalado por testigos presenciales, el 13 de septiembre, alrededor de las 16:00 horas, Pedro Bravo, Nolberto Riquelme y Elizabeth Venegas junto con otras personas, se encontraban esperando su turno para comprar frente a una panadería en la población José María Caro. Como se aproximaba el toque de queda, la gente comenzó a impacientarse, lo que motivó la intervención de efectivos de una patrulla militar y de Carabineros, quienes golpearon a algunos y luego comenzaron a disparar, provocando la huída de varias personas. Pedro Bravo, Nolberto Riquelme y Elizabeth Venegas fueron alcanzados por las balas mientras corrían por calle Fernández Albano.
Considerando los antecedentes reunidos y la investigación realizada por esta Corporación, el Consejo Superior declaró a Pedro Humberto Bravo González, Nolberto Mauricio Riquelme Ramos y Elizabeth del Carmen Venegas Muñoz víctimas de violación de derechos humanos por agentes del Estado, quienes hicieron uso excesivo e innecesario de la fuerza.
Fuente :(Corporacion)
Prensa
Rompiendo el silencio de niñas, niños y adolescentes ejecutados políticos durante la dictadura cívico-militar 1973-1990
Testimonios, fotografías, cartas, testimonios y otros documentos que familias, amigas y amigos entregaron o escribieron especialmente para ser publicados incorpora el libro “Rompiendo el silencio de niñas, niños y adolescentes ejecutados políticos durante la dictadura cívico-militar 1973-1990”, el que fue realizado por la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP) con el apoyo del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, a través de la Unidad de Cultura, Memoria y Derechos Humanos, y a la Cátedra de Derechos Humanos de la Universidad de Chile.
La publicación basada principalmente en el Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación (1991) y el Informe de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (1996), busca reconstruir de forma integral y cuidada cada una de las vidas e historias de las víctimas.
Durante la investigación se accedió al archivo de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, donde se custodian documentos que las familias han preservado a través de años. También se incluyeron ilustraciones que estuvieron a cargo de Álvaro Gómez.
El proceso de creación fue un desafío complejo que implicó conjugar delicadeza, respeto y rigurosidad metodológica para enunciar en esta obra una verdad dolorosa e ineludible.
Fuente :Cultura.gob.cl, 20 de Abril 2023
La obra de la escritora María José Ferrada y el ilustrador Jorge Quien, rinde tributo a los niños que perdieron su vida en el marco de la violencia política que se vivió en Chile durante la dictadura. Los autores confían en que el texto sirva de reflexión para los casos actuales en que los niños y jóvenes siguen siendo víctimas de grados de violencia.
Orlando (Orlando Sáez Pérez, 10 años)
Pasó la tarde dibujando insectos.
Los llevó al jardín y los dejó caminando en fila.
Del más pequeño al más grande.
Poco a poco se desordenaron: algunos se fueron por el pasto
y otros subieron a las ramas del manzano.
Finalmente los perdió de vista. Pasa así con los insectos.
Éste es uno de los 34 relatos que conforman el libro Niños, con el que la escritora de literatura infantil María José Ferrada y el ilustrador Jorge Quien han querido rendir homenaje a los niños y niñas que fueron víctimas de la violencia política en Chile. Algunos fueron ejecutados, otros se encuentran desaparecidos. Cayeron por una bala loca o por la locura de quien disparaba las balas.
Niños es un libro de textos breves que recrea los sueños, expectativas y lenguaje de cada pequeño y pequeña, así como esos detalles que conforman el mundo de cada uno y que dan vida a su individualidad. Es un libro que habla tanto de esos niños como de otros que están atrapados en situaciones de violencia en distintos contextos sociales y políticos.
La decisión de brindarle a cada uno de ellos un texto y un dibujo nació cuando la escritora tomó conocimiento de la violencia que estaban sufriendo los niños mapuches en el sur del país, situación que la llevó posteriormente a investigar en los registros del Informe Rettig y de la Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación.
La autora cuenta que pese a que todos los casos son terribles y dramáticos, uno de ellos casos la logró impresionar: fue la de un chico que aparece en los registros como detenido desaparecido por la Operación Cóndor y que hace muy poco fue ubicado por las Abuelas de la Plaza de Mayo dentro de una familia de militares en Argentina. «Se lo logró identificar a ese niño -que cuando desapareció tenía 6 meses- justo cuando estábamos elaborando el libro. Él, quien es un adulto de más de 30, no sabe que le hemos dedicado un poema. Los conflictos que debe estar viviendo hoy son muchos», señala María José Ferrada.
Los textos, explica Ferrada, no están pensados en recoger las circunstancias de sus desapariciones ni ejecución, sino que más bien están enfocados en rendir homenaje a esa infancia que fue arrebatada. Ése es el momento escogido para ellos, cuando tenían sueños y una vida por delante. La autora agrega también «que lo importante es darnos cuenta de que actualemente hay muchos niños que están sufriendo una violencia parecida. Este libro es una invitación a reflexionar sobre eso», puntualiza.
Nadia (Nadia Fuentes Concha, 13 años)
Con la lluvia de la tarde se formó un pequeño río
que corre por la orilla
de la vereda.
Depositó en él tres barcos de papel.
Los vio alejarse hacia el final de la ciudad.
Si seguía lloviendo así, calculó que tardarían dos días
en llegar al mar.
Listado de niños ejecutados y detenidos desaparecidos
ALICIA MARCELA AGUILAR CARVAJAL (E)
MAGLA EVELYN AYALA HENRIQUEZ (E)
ALEJANDRA DEL CARMEN BERRIOS VALENCIA (E)
JAIME ANDRES CACERES MORALES (E)
SAMUEL ROBERTO CASTRO CASTRO (E)
EDUARDO ELIAS CERDA ANGEL (E)
MERCEDES DEL PILAR CORREDERO REYES (E)
LORENA DEL PILAR ESCOBAR LAGOS (E)
GABRIEL ENRIQUE FLORES POBLETE (E)
NADIA DEL CARMEN FUENTES CONCHA (E)
FRANCISCO ANTONIO FUENZALIDA MORALES (E)
RAFAEL ANTONIO GALLARDO ARANCIBIA (E)
HECTOR ENRIQUE GONZALEZ YAÑEZ (E)
FELIPE ANTONIO GUTIERREZ GARRIDO (E)
NELSON LUIS HORMAZABAL PINO (E)
JOSE ORLANDO JARA LATORRE (E)
MARCELA ANGELICA MARCHANT VIVAR (E)
MARCO ANTONIO NAVARRETE CLAVIJO (E)
LUZ MARINA PAINEMAN PUEL (E)
CARMEN XIMENA PIZARRO NOVA (E)
JESSICA DEL CARMEN RIFFO TRONCOSO (E)
HUGO ABRAHAM RODRIGUEZ MENA (E)
JAIME IGNACIO ROJAS ROJAS (E)
ORLANDO JOSE SAEZ PEREZ (E)
SUSANA ELIZABETH SANHUEZA SALINAS (E)
RAUL ARMANDO SEPULVEDA CATRILEO (E)
PAOLA ANDREA TORRES AGUAYO (E)
SOLEDAD ESTER TORRES AGUAYO (E)
MACARENA DENISSE TORRES TELLO (E)
CLAUDIA ANDREA VALENZUELA VELASQUEZ (E)
ELIZABETH DEL CARMEN VENEGAS MUÑOZ (E)
CARLOS PATRICIO FARIÑA OYARCE (E)
SERGIO ARTURO GOMEZ ARRIAGADA (DD)
por Héctor Cossio López
Fuente :elmostrador.cl, 13 de Noviembre 2013
Fueron 33 chicos muertos en la dictadura y uno fue secuestrado y dado en adopción a padres argentinos vinculados a Videla. "No hay un parque donde recordarlos, ni un memorial, nada", señala la autora María José Ferrada.
Treinta y dos niños, entre un mes y trece años fueron ejecutados por la dictadura de Pinochet. Uno continúa siendo detenido desaparecido. Y otro, Pablo Athanasius, fue parte de esta terrible lista hasta 2013, cuando las Abuelas de la Plaza de Mayo lo contactaron y aceptó hacerse el examen inmunogenético que demostró ser el hijo de los chilenos desaparecidos Frida Lashan y Miguel Athanasiu, estudiantes pertenecientes al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) que se exiliaron en Buenos Aires en 1974. Nacido dos años después, fue secuestrado junto a sus padres cuando tenía apenas seis meses por agentes de la dictadura argentina y dados en adopción ilegal por una pareja vinculada al régimen de Videla. A él justamente, el nieto 109, fallecido en 2015, está dedicado el libro Niños de María José Ferrada e ilustrado por María Elena Vásquez.
El tema es uno de los tabúes de un régimen que aún hoy —en medio del estallido social de octubre y el errático manejo de la pandemia— cuenta con personeros y entusiastas defensores en el gobierno del derechista Sebastián Piñera. Tampoco la Concertación de Partidos por la Democracia que asumió el poder en 1990 hizo mucho por poner en discusión el tema, más allá de la enumeración de casos en el informe de la Comisión Rettig (1991) y la Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación (1992).
Aunque una primera versión de Niños apareció en 2013, las cosas no han cambiado mucho según Ferrada. Aunque están disponibles sus historias y muchos de sus rostros, el Estado chileno no ha hecho demasiados esfuerzos por enfrentar este aspecto brutal. “Creo que ese olvido sigue existiendo. Es bien impresionante que esos niños no tengan un memorial, por ejemplo. Es para que la sociedad entera se paralizara y dijera que eso no puede ser, que no lo vamos a permitir. Pero el tema ni siquiera tuvo un gran espacio en los noticieros. No hay un parque donde otros niños pudieran recordarlos, no hay un memorial. No hay nada.”.
El horror
Las historias que relatan estos informes van desde la asfixia por gas lacrimógeno que mató en 1984 a Luz Marina Paineman (6 meses) o el disparo en la cara de agentes civiles recibido por Marcela Marchant (8 años) en 1983 ambos durante las grandes jornadas nacionales de protesta hasta el dramático caso de Carlos Fariña Oyarce (13 años) detenido en 1973, tras la denuncia de una vecina de la Población La Pincoya de Santiago. Le había disparado a su hijo accidentalmente con un arma entregada por un delincuente habitual del lugar, que temía que los militares la encontraran. Y aunque fue sin mayores consecuencias, su madre —viuda y enferma de cáncer— lo entregó a un Tribunal de Menores que terminó derivándolo a un centro de menores donde fue abusado sexualmente. Fue justo cuando regresó a su casa, un mes después, cuando la mujer del hijo baleado dio aviso a los militares que estaban allanando una vez más la población. Su cuerpo fue encontrado el año 2000 quemado y con heridas de bala.
También está Elizabeth del Carmen Venegas Muñoz (13) que dos días después del Golpe de 1973 estaba haciendo fila para comprar el pan en la Población José María Caro de Santiago. Debido a la tensión de los vecinos por la demora y el toque de queda que se avecinaba, un grupo de militares y carabineros fue al lugar y comenzó a disparar. Ella fue una de las muertas por una bala alojada en el área abdominal. El gatillo fácil de los militares era evidente en esa época: hay dos casos de chicos que jugaban a la pelota, en distintos lugares —Enrique Gonzalez Yañez (8) y Samuel Castro (13)— y que fueron ejecutados por militares sin ninguna razón aparente, pero también está el caso Sergio Gómez Arriagada (11) que estaba comprando pan en la zona de San Joaquín el mismo día del Golpe y como no regresaba su madre fue a buscarlo hasta la morgue donde encontró una gran cantidad de cuerpos mutilados y su padre, desesperado, fue detenido tras discutir con unos violentos carabineros. Hasta ahora sigue desaparecido.
Quedar asociados a informes
Pero Niños, más que detallar estos casos con el lenguaje frío y formal de este tipo documentos prefiere ilustrar los rostros de todos estos niños víctimas de la violencia que atravesó Chile y que sigue haciéndolo. Con cuidadas ilustraciones las autoras se proponen la tarea de imaginarles una vida, un destino. Como a Elizabeth que “hoy sería profesora y haría preguntas a sus alumnos: un oso de peluche y una muñeca”. O Carlos que cada vez que mira la luz de la lámpara “se pregunta si su luz hablará en el mismo idioma que el de las estrellas de dos millones de años”.
“Esa forma tiene que ver con el relato al cual los nombres de esos niños quedaron asociados en los informes. Condiciones, fecha y lugar en que se encontró el cuerpo. Es terrible que un nombre, cualquier nombre, pase a estar registrado en la historia con un relato de ese tipo”, dice Ferrada que asegura no haber un caso que le haya impactado más que otros, porque todos son inaceptables.
“El lenguaje de los informes, al ser preciso y de alguna manera técnico, es necesario, pero es de una frialdad que te desarma. Esa no debería ser la historia de ningún niño. No puede serlo. Así que en el libro los niños están paseando a su mascota, hablando con su amigo imaginario o escuchando la voz de la madre, que es lo que me parece que un niño debería hacer”.
María Elena Valdez logró dar con un tipo de ilustración sutil, donde a pesar de dominar los tonos oscuros propios del olvido, emergen pequeñas hojas brillantes, océanos en movimiento, puertas y vestidos claros. Era una ternura que necesitaban estos niños y sus historias. Todo esto, coordinado con la editora Mónica Bergna, nos lleva a preguntarnos lo mismo que el texto final: “Treinta y cuatro niños. ¿Era eso posible? ¿Podía haber ocurrido algo semejante?”. Pero también a tener claro que esto no es algo que no pueda volver a ocurrir, como dice otro párrafo: “Este libro es también un recordatorio, una alarma, pues contamos su historia sabiendo que son muchos los niños que en este mismo momento sienten miedo, sufren o pierden la vida como consecuencia de la violencia política”.
El libro que en México es editado por Alboroto Ediciones para ser usado como herramienta de reflexión sobre la violencia política y la infancia más allá del contexto chileno. También habrá edición en portugués, inglés e italiano. Aunque de momento no hay edición argentina, es posible consultar sobre el libro en la editorial y distribuidora chilena Liberalia .
—¿De qué forma crees que dialoga este libro con el Chile de la pandemia y el estallido social?
--Hace pocas semanas salió un informe de la Cepal que habla del impacto que tendrá la pandemia en el trabajo infantil en América latina y el Caribe que dice que se estima en 300.000 la cantidad de niños que se verán obligados a trabajar, sumándose a los 10,5 millones que ya trabajan actualmente. Es como para que el continente entero se paralizara y dijera que eso no puede ser. Ni siquiera salió en los noticieros, por lo menos no en los chilenos. Eso demuestra la indefensión y la precariedad en que está este grupo. El silencio de nosotros, los adultos, en este caso específico, se traduce en la violación del derecho que tienen los niños a ser protegidos de la explotación económica. Los Estados han firmado convenciones donde se comprometen a ser garantes de estos derechos. Cuando eso no se cumple es responsabilidad de nosotros, los adultos, hacer sonar las alarmas ahora y no cuando ya sea muy tarde, porque es aquí y ahora, frente a nuestros ojos, donde está pasando. No hay que olvidar que el trabajo infantil impacta otros derechos relacionados con la educación, la salud y la posibilidad de crecer sanos física y mentalmente que tienen no solo algunos, sino que todos los niños.
por Juan Carlos Ramírez Figueroa
Fuente :pagina12.com.ar, 6 de Julio 2020
Mensaje
Soy hermano de Elizabeth Del Carmen Venegas Muñoz ( niña de 13 años muerta de un Balazo por la Espalda. (metralleta montada en una camioneta o jeep),Esta es la parte que no me acuerdo, ya que tenia 10 años cuando cayo al lado mío , justo al frente de un cuartel de investigaciones de Fernández Albano.
Ese día jueves como las 13hrs. Nos avisaron que había pan en la panadería los Tres Antonios , esta panadería queda ubica en PIO XII , a dos cuadras hacia el norte de Fernández Albano.
El problema ocurrió en la panadería de la Unicoop, esta quedaba en Av .Central con Buenaventura , y desde aquí los militares salieron disparando hacia Pío xii,
Nosotros ( los 4 hermanos ), íbamos caminando hacia PIO XII por Fernández Albano, cuando la gente empezó a correr hacia nosotros , de repente aparecieron los vehículos disparando y doblando por Fernández Albano , aquí lo único que hacíamos era correr para que no los alcanzaran las balas.
Lela ( así le decíamos a mi hermana mayor), en la corrida siento mi nombre y era ella que me llamaba y la veía caer (que impresión, impotencia y cobardía de no poder ayudarla).
Corrí hasta el pasaje 1 poniente y lo único que veía, eran pasar unas luces destellantes (balas). Me quede escondido en un medidor de agua ,hasta que ya no sentí la sonajera.
Mis otros hermanos ( Mariluz de 11 y Tito de 8 ) , después de mas de 22 años , me contaron que se habían metido a un pasaje a esconderse. Este era un tema tabu para nosotros.
Lo extraño de esto, que solamente mi hermana cayó herida de muerte en esta ida a comprar pan, ya que era demasiada la gente corriendo, los otros 2 nombres que aparecen con ella en el informe , fueron heridos en la unicoop.
Mi hermana Mariluz , me dijo, que ella saltaba por los cuerpos caídos cuando arranco junto con mi hermano
La Unicoop quedaba como a 13 cuadras de Fernández Albano.
Hace un par de años atrás , nos llamo a declarar el Juez Calvo, pero no pudimos darle mas información de la que les indico aca
Este es mi testimonio, espero que les sirva en algo.
Enio Venegas M.
Fuente :Mensaje recibido por memoriaviva, 7 de Octubre 2008
Otra Información
Corriendo sin parar...
(Autor Héctor Venegas - hermano menor de Elizabeth)
Después de muchos años de tristeza,
cuando tuvimos que correr,
por la vida o la muerte,
al cual cayó lo más hermoso que tenía,
mi hermana mi princesa
Ha pasado el tiempo
y no he logrado borrar de mi mente está separación,
que me ha tocado vivir y luchar,
el cual hoy quiero contarles y cantar
Corre corre corre sin parar,
como si fuéramos a volar,
corre corre corre sin parar
no me sueltes
no me sueltes jamás.,
Corre corre corre sin parar,
como si fuéramos a volar,
corre corre corre sin parar,
no me sueltes,
no me sueltes jamáaaaaaas
Una bala alcanza a mi hermana y cae,
y siento en mi pecho un escalofrío y miedo
Me dice:
Corre porque los asesinos nos disparan
y no quiero que te alcancen
Ahora con mis primeras canas me pregunto
¿Por qué me apartaron de mi princesa?
Hoy la recuerdo donde descansa con mi madre,
donde todos llegaremos algún día
y cuando me toque estar con ella decirle:
hola, ¿Estás ahí todavía?
Corrre corre corre sin parar,
como si fuéramos a volar,
corre corre corre sin parar
no me sueltes
no me sueltes jamás.,
Corre corre corre sin parar,
como si fuéramos a volar,
corre corre corre sin parar,
no me sueltes
no me sueltes jamáaaaaaas
Fuente :Recibido por Memoriaviva: 20 de Abril 2026
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