Humberto Juan Carlos Menanteau Aceituno
Antecedentes del Caso
Humberto Juan Carlos MENANTEAU ACEITUNO
El primero de diciembre de 1975 se produjeron las muertes de José Hernán CARRASCO VASQUEZ y Humberto Juan Carlos MENANTEAU ACEITUNO. Ambos eran dirigentes del MIR y fueron detenidos por la DINA a fines de 1974. Estando en esa situación participaron junto a otros dos dirigentes en una declaración pública televisada y una conferencia de prensa en donde llamaron a sus correligionarios a terminar con la lucha armada. Luego continuaron algunos meses detenidos en Villa Grimaldi, separados del resto de los presos, hasta que recuperaron su libertad en septiembre de 1975.
Encontrándose en esa situación fueron detenidos por civiles armados, Humberto Menanteau el 19 de noviembre, mientras se encontraba en casa de sus padres y José Carrasco el día siguiente en el domicilio de unos amigos. Sus cuerpos fueron reconocidos por sus familiares el 10 de diciembre en el Instituto Médico Legal, habiendo sido encontrados en las cercanías de Buin. Presentaban signos de haber sido torturados antes de dárseles muerte.
En forma previa y mientras aún se encontraban detenidos, la prensa publicó la información de que el MIR había condenado a muerte a los participantes en la declaración y la conferencia de prensa. Una vez muertos, los familiares recibieron sendas misivas donde se les comunicaba que habían sido ajusticiados por el MIR, acusados de haber traicionado a la clase obrera.
Esta Comisión llegó a la convicción de que esa versión no es efectiva, en virtud de declaraciones con que cuenta y que indican que los secuestradores eran agentes de la DINA quienes periódicamente los visitaban desde que habían sido puestos en libertad, y quienes los mataron al tener noticias de que intentaban recomponer sus relaciones con el MIR. Ratifica lo anterior el que ellos fueron vistos en el cuartel de la DINA Villa Grimaldi durante esta segunda detención. Por ello se ha adquirido la convicción de que las víctimas mencionadas fueron ejecutados por agentes de la DINA, en violación de sus derechos humanos.
Fuente :Informe Rettig
Prensa
Al mediodía del domingo 7 de mayo, fueron llegando poco a poco amigos, familiares y ex militantes del MIR al Memorial de los detenidos desaparecidos y ejecutados políticos, en el Cementerio general de Santiago. Y como la memoria porfía, se realizaba en ese mismo lugar otro acto de homenaje a los militantes del Partido Socialista caídos en la dictadura, entre ellos Arnoldo Camú, dirigente del PS y combatiente en Indumet, dónde el PS, el MIR y otras fuerzas, intentaron coordinar la resistencia armada al golpe el mismo 11 de septiembre de 1973.
Desde ese punto fueron apareciendo las banderas roja y negras que vistieron el recorrido hasta llegar al punto donde están sepultados, frente a frente, José Hernán Carrasco Vásquez y Humberto Menanteau. Esta vez, como expresara la compañera de “Lucas”, Jazmín Menantau, no estaban solos, sino acompañados y homenajeados como militantes comprometidos hasta que la DINA segara sus vidas para siempre.
“Cuando los reconocimos en la morge, los familiares quisimos que estuvieran unidos”, así Jazmín relató cómo estuvieron hace 42 años, en ese mismo lugar, rodeados de agentes de la DINA y aun así pudieron darles una despedida, aunque esta fuera incompleta.
La actividad se desarrolló con mucha familiaridad. Jazmín leyó un texto en el que, con la emoción a flor de piel, relató la vida y lucha de ambos compañeros y describió el contexto de lo que fue su detención y las condiciones en las que ellos, junto a otros dos dirigentes del MIR, fueron forzados a participar de una operación medíatica montada por la DINA. Expuestos a través de los medios de comunicación de la dictadura, primero leyendo una declaración por cadena nacional, y luego en una conferencia de prensa, en que los cuatro dirigentes del MIR llamaban a la capitulación.
El canto del himno del MIR, la trova de Silvio en la guitarra, la voz de un cantor del pueblo acompañaron la actividad y los versos del «Húsar de la posesía», quien con voz firme leyera unas letras de su autoría sobre Miguel Enríquez y Ernesto Guevara, marcaron este acto de homenaje a la memoria de dos luchadores asesinados por la DINA.
Para finalizar la actividad, un clavel rojo fue entregado de mano en mano por parte de Jazmín, para que fuera depositado sobre las tumbas de los compañeros y se les despidiera con un brindis y la entonación nuevamente del himno del MIR.
Fuente :cctt.cl 7/5/2017
El juez especial Leopoldo Llanos, de la Corte de Apelaciones de Santiago, condenó a siete antiguos agentes de la dictadura de Augusto Pinochet a diversas penas de prisión por el secuestro y homicidio, en 1975, del estudiante de periodismo José Hernán Carrasco Vásquez, informaron fuentes judiciales.
Carrasco Vásquez , de 27 años, fue secuestrado en septiembre de 1975 por agentes de la DINA (Dirección Nacional de Inteligencia) y su cadáver encontrado en diciembre de ese año en un paraje rural en las afueras de Santiago, según los datos del expediente.
El magistrado condenó al brigadier Pedro Espinoza Bravo y al coronel Rolf Wenderoth Pozo a tres años de prisión por el delito de secuestro simple y a otros quince años y un día como autores del homicidio calificado de la víctima.
Sentenció, además, a 18 años de prisión como autores de homicidio calificado al general retirado Raúl Iturriaga Neumann y al brigadier Gerardo Urrich González y a cinco años y un día, como cómplices del mismo delito, a Adelina Ortega Sáez, Fátima Muñoz Gatica y María Alicia Uribe Gómez.
Esta última era una militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), que combatió contra la dictadura, que tras ser capturada se convirtió en colaboradora de la DINA y en funcionaria de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINA).
Carrasco era también militante del MIR y fue detenido por la DINA a fines de 1974, siendo torturado por varias semanas. En febrero de 1975 apareció junto a otros tres miembros del MIR en una supuesta conferencia de prensa montada por la DINA, en la que los cuatro llamaron a sus compañeros a deponer la lucha contra Pinochet.
Después siguió detenido en centros de tortura de la DINA y fue liberado en septiembre de 1975, pero el 20 de noviembre fue secuestrado por agentes de ese ente represor; tras algunos días de tortura, el 1 de diciembre su cadáver fue abandonado en las cercanías de la localidad de Buin, al sur de Santiago, con huellas de tortura.
A su lado estaba el cadáver de Humberto Menanteau Aceituno, otro de los miembros del MIR utilizados en el supuesto llamado a la rendición del grupo.
La DINA hizo circular un supuesto comunicado del MIR en el que condenaba a muerte a esos jóvenes y tras el hallazgo de los cadáveres, las familias de las víctimas recibieron una misiva en la que se les comunicaba que habían sido ajusticiados por traición a la clase obrera.
La investigación judicial demostró que la supuesta declaración del MIR y la misiva comunicando el ajusticiamiento eran falsas y que los jóvenes fueron asesinados porque la DINA detectó que, al salir libres, trataron de proseguir en la lucha de resistencia contra la dictadura.
Los crímenes «fueron actos punibles ejecutados por agentes del Estado, en el contexto de una persecución sistemática contra la población civil por razones políticas», señala la sentencia del juez Llanos.
También en 1991 la Comisión Rettig, que certificó los crímenes de la dictadura, estableció que la muerte de José Hernán Carrasco y Humberto Menanteau se enmarcó en las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura de Augusto Pinochet.
Fuente :elmostrador.cl 23/2/2016
El exagente de la DINA y rostro histórico de la represión fue condenado a 12 años de prisión por el secuestro calificado y la aplicación de torturas contra dos miembros del Comité Central del MIR
El exbrigadier del Ejército y exagente de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), Miguel Krassnoff Martchenko fue condenado nuevamente por crímenes cometidos en el marco de la dictadura civil-militar liderada por Augusto Pinochet. Esta vez, la Séptima Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago dictó una sentencia de 12 años de presidio en su contra por el secuestro calificado y la aplicación de torturas en contra de dos miembros del Comité Central del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR).
Con esta sentencia, el rostro histórico de la represión—a quien José Antonio Kast ha defendido públicamente—amplía su historial que abarca más de 80 causas por delitos de lesa humanidad y cuya pena total asciende a más de mil años de prisión.
La Sala conformada por los ministros Hérnan Alejandro Crisosto, Mauricio Rettig (s) y la abogada integrante Paola Herrera condenó tanto a Krassnoff como Pedro Espinoza Bravo —quien fuera subdirector de Inteligencia de la DINA y jefe máximo del centro de detención ”Villa Grimaldi”— a 12 años de presidio mayor en su grado medio como autores del secuestro calificado de los miristas Cristian Mallol y Héctor González, delitos perpetrados entre diciembre de 1974 y septiembre de 1975.
Mientras que José Aravena Ruiz, sargento segundo de Carabineros, fue condenado a siete años solo como autor del secuestro calificado de Mallol.
Con esta resolución el tribunal de alzada capitalino confirmó el dictamen emitido en septiembre de 2025 por la ministra en visita extraordinaria de la Corte de Apelaciones de Santiago Paola Plaza Plaza
Mientras las familias de las víctimas siguen firmen empujando causas que llevan décadas, la abogada Carolina Vega, del Estudio Caucoto Abogados valoró la sentencia señalando que “después de décadas de impunidad, por fin se ratifica la condena contra los responsables de torturas brutales».
«Los familiares han cargado durante años con el dolor y las secuelas de estos crímenes», indicó, citada en una nota de prensa.
De acuerdo con la jurista, tanto el Estado como el Poder Judicial mantienen «una deuda con ellos que se ha ido pagando poco a poco» y planteó que aunque el fallo del tribunal de alzada «no borra el sufrimiento, marca un punto de quiebre frente a una deuda histórica que aún sigue pendiente».
Secuestrados y torturados en dictadura
Ambos militantes del MIR fueron detenidos y brutalmente torturados mientras estuvieron prisioneros en los distintos centros clandestinos de la DINA.
La investigación desarrollada la magistrada Paola Plaza permitió determinar que Cristian Mallol Comandari, militante del MIR, quien a la época de los hechos tenía 26 años de edad, fue aprehendido el 7 de diciembre de 1974 en su antiguo domicilio en Ñuñoa por unos cuatro agentes. Durante el operativo recibió disparos: una esquirla en la cabeza y balazos en una pierna.
Fue trasladado en estado grave hasta e l Centro de Detención Terranova de la DINA, conocido como Villa Grimaldi, donde lo recibieron con golpes de pies y puños y comenzó a ser interrogado apenas llegó al lugar, estando en situación agónica e inconsciente.
Luego lo llevaron a una clínica pero no recibió atención, y regresó al centro de detención hasta abril de 1975, sufriendo descargas eléctricas y permaneciendo encadenado. Luego pasó por Cuatro Álamos, Tres Álamos y Puchuncaví, hasta recuperar su libertad y salir a Francia en noviembre de 1976.
En el caso de Héctor Hernán González Osorio, los antecedentes señalan que fue detenido el 6 de diciembre de 1974 en el centro de Santiago por un grupo armado de la DINA, fue vendado y llevado a Villa Grimaldi. Allí lo golpearon e interrogaron, aplicándole corriente eléctrica en distintas partes del cuerpo en la denominada “parrilla”, que era un catre metálico dispuesto para ese efecto.
También fue víctima de golpes constantes en los oídos, en la cara, pies y diferentes partes del cuerpo y le sumergieron la cabeza en agua.
Estuvo seis meses en Villa Grimaldi, luego fue trasladado a Cuatro Álamos, y en septiembre de 1975 fue liberado con la condición de abandonar Chile, lo que hizo a fines de ese año rumbo a España
Operación “Conferencia de Prensa”
Cabe recordar que el 20 de febrero de 1975, cuatro dirigentes del MIR: entre ellos Mallol y González junto a Humberto Menanteau Aceituno y José Hernán Carrasco Vásquez que para la fecga se encontraban detenidos en Villa Grimaldi, fueron obligados por la DINA a participar en una conferencia de prensa en la que debieron dar a conocer un falso listado de dirigentes y militantes del MIR que se encontraban muertos, detenidos o exiliados. El objetivo de la dictadura era intentar instalar una supuesta derrota del Movimiento y justificar un llamado a «deponer las armas y rendirse».
En esa ocasión, tanto Miguel Krassnoff como el entonces agente de la DINA, Marcelo Morén Brito se encontraban sentados y mezclados entre el grupo de periodistas que participaron de la conferencia.
Posteriormente se pudo comprobar que se trató de un montaje, ya que los cuatro miristas se encontraban detenidos y habían sido forzados, mediante la tortura, a participar en el evento comunciacional.
La «Operación Conferencia», fue ideada por Pedro Espinoza — que también tiene en su contra múltiples condenas por su participación en las desapariciones y ejecuciones de opositores a la dictadura— y tuvo como norte un objetivo mayor que era preparar el camino de la Operación Colombo, a través de la cual 119 chilenos fueron hechos aparecer como muertos en el extranjero, encontrándose secuestrados en Chile, para que la DINA se desligara de su responsabilidad.
En su oportunidad, el Informe Rettig señaló que «la DINA logró difundir datos falsos sobre los detenidos por boca de las propias víctimas y con esto, se les hacía partícipes forzados en el engranaje represivo »
Aunque los 4 dirigentes del MIR que fueron obligados a participar en la conferencia de prensa fueron liberados en septiembre de 1975. Mientras Cristian Mallol y Héctor González abandonaron el país; Humberto Menateau y Hernán Carrasco fueron asesinados en diciembre de ese año.
Sus cuerpos mutilados aparecieron en el sector de Chada, Paine.
La defensa pública de Kast a Krassnoff
Krassnoff, conocido como “El ruso”, cumple sus más de 1.000 años de prisión en el ex Punta Peuco —hoy cárcel de Til TIl— y pese a las múltiples sentencias en su contra nunca ha reconocido su participación en los crímenes cometidos bajo el mando de la DINA durante el régimen de Pinochet.
Como parte del respaldo —o la relativización— que sectores de la derecha han dado a represores de la dictadura, En 2017, en entrevista con T13 Radio, José Antonio Kast describió los crímenes por los que Krassnoff ha sido condenado por la justicia como “cosas que se dicen de él”.
“He ido dos veces a Punta Peuco y en una de esas idas tuve la oportunidad de cruzarme con él. Me regaló su libro y plantea su versión de los hechos. Conozco a Miguel Krassnoff y viéndolo, no creo todas las cosas que se dicen de él”, afirmó en un intento por validar la versión del exmilitar:
“Yo no cuestiono que se hayan cometido delitos, violaciones a los derechos humanos, eso no lo cuestiono. Lo que cuestiono son los procesamientos”, agregó.
Las declaraciones de quien hoy día ejerce la Presidencia de Chile resuenan con fuerza en el contexto de esta nueva condena contra Krassnoff y el clamor de justicia por parte de las víctimas de la dictadura y sus familiares.
por Leonardo Buitrago
Fuente :elciudadano.cl, 14 de Abril 2026
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