Florencio Esteban Cuéllar Albornoz
Antecedentes del Caso
CUELLAR ALBORNOZ, FLORENCIO ESTEBAN: 21 años, soltero, comerciante ambulante, ejecutado el 14 de octubre de 1973 en Santiago.
Florencio Esteban Cuéllar Albornoz murió ese día a las 4:30 horas, bajo el puente Bulnes en el Río Mapocho, por una herida de bala cráneo encefálica con estallido del mismo, según consigna el Certificado Médico de Defunción del Instituto Médico Legal.
Según testigos presenciales que informaron a la familia, Florencio Cuéllar fue detenido alrededor de las 18:00 horas del día anterior, junto a su amigo Domingo de la Cruz Morales Díaz, en la intersección de las calles Fernández Albano y Bolivia en la población San Ramón, comuna de La Granja, por una patrulla militar. Fueron conducidos al Estadio Nacional, donde los primeros días fue reconocida la detención de ambos, informándoseles a las familias que saldrían pronto en libertad.
Sin embargo, una semana después, Domingo de la Cruz Morales Díaz apareció muerto en el Instituto Médico Legal, consignándose en el Certificado Médico de Defunción como lugar de fallecimiento el puente Bulnes, río Mapocho. El Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación lo declaró víctima de violación de derechos humanos.
En cuanto a Florencio Cuéllar, después de ser buscado intensamente por sus familiares, en el Instituto Médico Legal se les informó tanto de su fallecimiento como de su sepultación realizada una semana antes, en el Patio Nº 29 del Cementerio General. Esta información les fue confirmada en el referido camposanto, con indicación precisa de la sepultura en que se encontraban sus restos.
Considerando los antecedentes reunidos y la investigación realizada por esta Corporación, el Consejo Superior llegó a la convicción de que Florencio Esteban Cuéllar Albornoz fue ejecutado por agentes del Estado al margen de proceso legal, mientras estaba detenido. Por tal razón, lo declaró víctima de violación de derechos humanos.
Fuente :(Corporacion)
Prensa
EnChile era un susurro escalofriante que corría de boca en boca. Fuera del país, la imagen de cuerpos flotando en el río Mapocho se convirtió en símbolo de la represión pinochetista. Más 60 cuerpos fueron arrojados a ese río en las primeras semanas de dictadura militar; unos 47 de ellos fusilados en el Puente Bulnes, según quedó anotado en la morgue.
Sin embargo, la figura podría ser mucho mayor, si se considera que otros 192 cadáveres fueron hallados en la “vía pública”, sin que el SML detallara el lugar de muerte y dado que muchos cuerpos no llegaban a la morgue con un parte policial que indicara el lugar de deceso.
El componente psicológico de la “guerra” decretada por la Junta Militar el 12 de septiembre de 1973 tenía varias vertientes. Una era la desaparición física de los cuerpos. Otra era convertir a la vía pública y el río y los canales que cruzan la capital en vertederos de cadáveres torturados y acribillados a modo de aterrorizar a la población. Para ese macabro escenario sirvió el río Mapocho, y el puente que une la calle Bulnes con la carretera norte fue uno de los paredones preferidos.
En esa época, los alrededores del Puente Bulnes eran un basural. Se comenzó a utilizar como sitio de ejecución el 19 de septiembre, de acuerdo a los registros de la morgue que consignan el lugar y fecha de muerte de las víctimas, pero podría ser antes. Según estos registros, hubo fusilamientos colectivos el 19, 20, 23 y 24 de septiembre y el 14 de octubre, con otras ejecuciones aisladas entre esas fechas. Al menos de acuerdo al libro de ingreso de fallecidos, el último fusilado en el Puente Bulnes llegó a la morgue el 22 de octubre.
Sin embargo, tal como el libro de registro tal vez no refleje el número real de muertos en el río Mapocho, también contiene errores inexplicables, aunque no está claro en qué punto de la cadena de custodia se cometieron. Por ejemplo, el ex GAP Jaime Sotelo Ojeda aparece en los registros como muerto en el Puente Bulnes, a pesar de que se ha confirmado que fue ejecutado en el Fuerte Arteaga del Ejército en Peldehue; ahí se encontraron sus restos años después. En otro caso, seis pobladores de Puente Alto que fueron fusilados en el Puente Bulnes aparecen en el registro de la morgue como muertos en Camino Lo Errázuriz, en la comuna de Cerrillos.
Estas seis víctimas formaron parte de dos ejecuciones colectivas de pobladores en el Puente Bulnes – un grupo asesinado como castigo político, y el otro acusado de ser “patos malos”.
Sobrevivir a la muerte
ALuis González Plaza le quedaba menos de una semana para cumplir 20 años cuando sobrevivió a su fusilamiento en el Puente Bulnes. Como único sobreviviente de la ejecución colectiva de un grupo de pobladores de Puente Alto, pudo reconstruir los hechos, develando el modus operandi de la represión.
Había sido detenido sin explicación alguna el 12 de octubre de 1973 con un grupo de amigos en una quinta de recreo en Puente Alto por efectivos de Carabineros a mando del cabo primero Rubén Barría Igor, conocido en el sector.
También se llevaron detenidas a otras dos personas que vieron desde afuera el operativo y reclamaron por ello: Luis Verdejo y Luis Miguel Rodríguez. Todos fueron llevados hacia la Comisaría de Puente Alto. Eran 12 en total. Entre ellos estaba Leonidas Isabel Díaz, una adolescente de 16 años con seis meses de embarazo. De acuerdo al hermano de Luis Miguel Rodríguez, Ismael, y basado en lo relatado por el sobreviviente, la muchacha fue violada por carabineros en ese lugar.
Entre el grupo de detenidos había dos hermanos: Jaime y Luis Bastías Martínez. El segundo era conductor de bus y conocía a un sargento de carabineros de la comisaría. Este oficial lo liberó, pero no hizo lo mismo con su hermano. Otra detenida también conocía a uno de los oficiales de la comisaría, y él la dejó irse.
Los familiares acudieron a un carabinero que conocían, Ricardo Torres. “Él nos dijo: ‘Hagan algo antes de que se los lleven a Santiago’. Emilio Verdejo le pidió sacar a su hermano y le pasó plata. Este carabinero se fue a la comisaría y nunca más supimos de él. Años después, me dijo, llorando, que en esa época sabía que los asesinarían, pero que no podía decirnos nada. Ya se los habían llevado a Santiago,” relató Ismael Rodríguez a ArchivosChile.
En la comisaría de Puente Alto, a los familiares se les dijo que el grupo había sido trasladado al Estadio Nacional. Sin embargo, ya habían llegado a la Cuarta Comisaría de Carabineros en el centro de Santiago, quedando en un calabozo sin ser interrogados ni anotados en libro alguno. Según contó Luis González a Ismael Rodríguez, en ese lugar los carabineros de Puente Alto nuevamente violaron a la niña embarazada.
En esa comisaría, un Carabinero anunció a viva voz: “Estos son patos malos de Puente Alto. Hay que fusilarlos,” según establece el fallo condenatorio a Barría.[3]
Desde ahí fueron llevados en jeep por los mismos Carabineros de Puente Alto y un capitán de la Cuarta Comisaría, según declaró Luis González, a la ribera del río Mapocho cerca del Puente Bulnes. Uno de los carabineros les gritó que corrieran, mientras que desde el jeep, un oficial daba la orden de disparar.
Así fueron fusilados Luis Rodríguez Arancibia, Domingo Morales Díaz, Jaime Bastías Martínez, Luis Suazo Suazo, Luis Toro Veloso, Alfredo Moreno Mena, Luis Verdejo Contreras, David Gayoso González y Leonidas Isabel Díaz Díaz.
Todos cayeron hacia el lecho del río, unos encima de otros. Muchos murieron al instante, pero otros agonizaban. Carabineros bajó a rematarlos. Luis González estaba herido, con cuatro balas en el cuerpo.
“Me contó que tomó el cuerpo de Jaime Bastías y se lo puso encima. Vio como los pacos remataban. Uno llegó donde estaba mi hermano, que se quejaba de dolor. Le puso el cañón sobre el corazón y le disparó,” relató Ismael Rodríguez.
A González lo vieron ensangrentado. Lo patearon pero no se quejó. Al creerlo muerto, los carabineros se fueron.[4] De acuerdo a la resolución judicial sobre el caso, sobre los cuerpos les pusieron un papel que decía: “Carabineros de Chile”.
En declaraciones judiciales, el cabo primero Barría aseguró que desde la Cuarta Comisaría, los detenidos fueron trasladados a una subcomisaría y desde ahí dejados en libertad.[5]
Todos los cuerpos llegaron a la morgue. Extrañamente, en los registros del SML, Bastías, Suazo, Verdejo, Moreno y Gayoso, más un NN, fueron anotados como muertos en Cerrillos. A pesar de que el cuerpo de Luis Toro fue reconocido por familiares de las otras víctimas,[6] él no aparece llegando al SML. Sin embargo, hay dos NN que podrían corresponder a Toro (protocolos 3303 ó 3307): uno de ellos anotado como ejecutado en el Puente Bulnes, y el otro con el resto del grupo y erróneamente anotado como muerto en Cerrillos.
Todos ellos –incluyendo los dos NN- habrían fallecido el 14 de octubre entre las 4 y 4:30 horas de la mañana, consignó la morgue, al igual que otras dos personas que no formaban parte del grupo de pobladores de Puente Alto: Dagoberto Lefiqueo Antilef, de 22 años, y Florencio Cuéllar Albornoz, de 21.
De ellos, Alfredo Moreno, Luis Suazo, Florencio Cuéllar y Dagoberto Lefiqueo fueron enterrados en el Patio 29 del Cementerio General, de acuerdo a sus archivos. Los tres últimos se mantuvieron ahí hasta la masiva exhumación e incineración de restos del patio en 1981, sin el conocimiento de sus familias. En el SML, los funcionarios anotaron sus salidas: Lefiqueo y Suazo fueron retirados desde la morgue por sus respectivas madres y Cuéllar por su conviviente. Sólo en el caso de Moreno se reconoce que sus restos fueron trasladados al Cementerio por el propio SML.
Fuente :archivoschile.com sin fecha
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