Winston Dwight Cabello Bravo
Antecedentes del Caso
El 17 de octubre de 1973, en las primeras horas de la madrugada, fueron ejecutadas trece personas que se encontraban detenidas:
Winston Dwight CABELLO BRAVO, 28 años, ingeniero comercial, Jefe Provincial de la Oficina de Planificación Nacional(ODEPLAN) y militante del Partido Socialista. Fue detenido el 12 de septiembre en la Intendencia y trasladado al Regimiento de Copiapó, actual Regimiento Capitán Rafael Torreblanca.
Agapito del Carmen CARVAJAL GONZALEZ, 32 años, funcionario público y militante del Partido Socialista. Detenido en su domicilio y trasladado al Regimiento de Copiapó.
Fernando CARVAJAL GONZALEZ, 30 años, empleado, militante del Partido Socialista. Fue detenido el 22 de septiembre en su domicilio, conducido hasta el Regimiento de Copiapó y desde allí a la cárcel de esa localidad.
Manuel Roberto CORTAZAR HERNANDEZ, 20 años, estudiante secundario, dirigente estudiantil y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Se presentó ante las autoridades militares luego de ser requerido mediante un Bando, el l7 de septiembre de l973. Quedó detenido en la Cárcel de Copiapó, lugar desde el cual fue trasladado al Regimiento de esa misma localidad, el 2 de octubre del mismo año.
Alfonso Ambrosio GAMBOA FARIAS, 35 años, profesor, Director de Radio Atacama y militante del Partido Socialista. Fue detenido en su domicilio por efectivos de Carabineros el 15 de septiembre y trasladado al Presidio de Copiapó.
Raúl del Carmen GUARDIA OLIVARES, 23 años, funcionario público y militante del Partido Socialista.
Raúl Leopoldo de Jesús LARRAVIDE LOPEZ, 21 años, estudiante de Ingeniería en Minas en la Universidad Técnica del Estado, sede Copiapó y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Fue detenido el 12 de septiembre de l973 al interior de la Universidad y conducido al Regimiento de Copiapó. A fines de septiembre se le trasladó al Presidio de la misma ciudad.
Edwin Ricardo MANCILLA HESS, 21 años, estudiante de Pedagogía en la Escuela Normal, presidente del Centro de Alumnos y Secretario Regional del Movimiento de Izquieda Revolucionaria (MIR). El 15 de octubre fue detenido por efectivos de Carabineros e Investigaciones en su domicilio, conducido al Presidio de Copiapó y desde allí trasladado al Regimiento de esa ciudad.
Adolfo Mario PALLERAS NORAMBUENA, 27 años, comerciante, dirigente poblacional y militante del Movimiento de Izquieda Revolucionaria (MIR). Requerido por las autoridades a través de un Bando militar, decidió no presentarse. Fue detenido el l5 de octubre por efectivos de Carabineros, conducido al Regimiento de Copiapó y trasladado posteriormente al Presidio de esa ciudad.
Jaime Iván SIERRA CASTILLO, 27 años, locutor de radio y militante del Partido Socialista. Fue detenido el 20 de septiembre en su domicilio por efectivos de Investigaciones, llevado al Cuartel de dicha Institución y desde allí trasladado al Regimiento de Copiapó.
Atilio Ernesto UGARTE GUTIERREZ, 24 años, estudiante de Ingeniería en Minas en la Universidad Técnica del Estado, sede Copiapó y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Fue detenido el 14 de octubre en la residencial donde vivía y conducido al Regimiento de Copiapó.
Néstor Leonello VINCENTI CARTAGENA, 33 años, profesor, Secretario Regional del Partido Socialista. Fue detenido por efectivos militares y conducido al Regimiento de Copiapó.
Pedro Emilio PEREZ FLORES, 29 años, Ingeniero en Minas, profesor de la Universidad Técnica del Estado, sede Copiapó, Interventor de la planta minera "Elisa de Bordo" y dirigente del Partido Socialista. Fue detenido el 25 de septiembre de l973 en su domicilio, que luego fue allanado por funcionarios de Investigaciones, quienes lo condujeron al presidio de Copiapó.
Respecto de varias de las personas antes mencionadas, la Comisión ha podido acreditar que fueron sometidos a torturas y otros apremios ilegítimos.
A través de un comunicado oficial publicado en el diario "Atacama" del 18 de octubre de 1973, el Jefe de la Zona en Estado de Sitio informó de la muerte de las trece personas antes individualizadas, aduciendo que se había detectado un plan de fuga entre los prisioneros del Presidio de Copiapó. La Fiscalía Militar había procedido, en atención a la poca seguridad y a la sobrepoblación penal existente, a "remitir a un grupo de los procesados más peligrosos de la Justicia Militar a la Cárcel presidio de La Serena ". El comunicado oficial continuaba relatando que habían sido trasladados en un camión del Regimiento, el cual había sufrido una panne eléctrica casi al llegar a la cumbre de la cuesta Cardones. " Aprovechando que el conductor y ayudante se encontraban preocupados de solucionar el desperfecto, sorpresivamente los detenidos aprovechándose del descuido de uno de los centinelas, saltaron a tierra dándose a la fuga hacia la pampa. Pese a que los centinelas les gritaron ¡alto!, varias veces e incluso dispararon al aire para amedrentarlos, no se detuvieron. En vista de esta situación, continúa el mismo informe, procedieron a disparar en contra de los fugitivos, hiriendo a trece de ellos que fallecieron en el lugar"
La fecha y hora de sus muertes ha sido corroborada por diferentes documentos, tales como certificados de defunción y registro del cementerio. Sus salidas del presidio se encuentran también debidamente acreditadas.
Luego que se les diera muerte, sus cuerpos permanecieron al interior de un camión en el Regimiento de Copiapó, para ser luego enterrados en el Cementerio local por personal militar, en una misma fosa, entre las últimas horas del día 17 y las primeras del 18. El lugar preciso de la inhumación no se dio a conocer ni siquiera a sus familiares. Sólo el 31 de julio de 1990, en virtud de una presentación judicial hecha por la Comisión, se exhumaron los restos de estas 13 personas y tras su identificación fueron entregados a los familiares para su sepultación definitiva.
Esta Comisión rechaza la versión oficial de que se haya debido dar muerte a las personas antes individualizadas para impedir su fuga, en consideración a las siguientes circunstancias:
Las trece víctimas habrían sido seleccionadas para ser trasladadas a la Serena atendiendo su peligrosidad, según señala la misma versión oficial, lo que hace presumir que iban custodiadas por un fuerte contingente militar, en un operativo organizado previamente; todo lo cual lleva a pensar que, aún de haberse producido el desperfecto del vehículo la vigilancia resultaba suficiente para haber impedido su intento de fuga antes que empezaran a correr por la pampa.
Resulta también inverosímil a esta Comisión, que una patrulla militar fuertemente armada; haya requerido dar muerte a trece prisioneros que huían por el desierto como único medio para recapturarlos. Reafirma este punto la consideración de las condiciones físicas en que se encontraban algunos de los detenidos, después de varios días de reclusión. La Comisión conoció además de varios testimonios circunstanciados y concordantes que dan cuenta de torturas a las cuales muchos de ellos fueron sometidos.
Parece poco verosímil, que para sofocar un intento de fuga de trece prisioneros, haya sido necesario ejecutar en el acto a la totalidad de ellos;
El hecho de que sus cuerpos sin vida no hayan podido ser vistos por sus familias lleva a pensar en algún afán de ocultamiento.
El estado en que se encontraban los restos al ser exhumados, indica que estas personas fueron ejecutadas en circunstancias que se hallaban bajo el total control y a merced de los efectivos militares lo que resulta absolutamente inconsistente con la versión oficial. Los restos de varios de ellos se encontraron mutilados, sin impactos de bala y con evidentes signos de corte con arma blanca.
En atención a lo señalado, la Comisión se formó convicción que estas trece personas fueron ejecutadas por agentes del Estado al margen de toda justificación, lo que constituye una grave violación a sus derechos humanos.
La Comisión ha conocido diversos y calificados testimonios en cuanto a quien o quienes habrían participado en la planificación y ejecución de estos graves hechos, no habiéndose podido formar convicción ni siendo de su competencia el establecimiento de responsabilidades personales, respecto de las cuales, en consecuencia, no se pronuncia.
Fuente :Informe Rettig
Winston Dwight CABELLO BRAVO, 28 años. Ingeniero Comercial. Jefe de la Oficina Regional de Planificación ODEPLAN. Militante del Partido Socialista. Fue detenido el 12 de septiembre en la Intendencia y llevado al Regimiento de Copiapó, donde estuvo recluido hasta la llegada de Arellano Stark y su comitiva. Fue masacrado por la Caravana de la Muerte en la madrugada del 17 de octubre de 1973. Su cuerpo mutilado con corvos y cuchillos fue hallado en una fosa común clandestina el 27 de julio de 1990.
Prensa
El tribunal federal de Apelaciones de Atlanta, confirmó ayer la sentencia dictada por una corte civil menor en contra el ex agente de la DINA, Armando Fernández Larios acusado por el asesinato del economista Winston Cabello, ocurrido en octubre de 1973.
Con la decisión, adoptada por un panel de tres jueces, se rechazó la reclamación presentada por el ex agente, en que negó su participación en el asesinato de Cabello y argumentó que la demanda fue presentada extemporáneamente en 1999.
De esta forma, se confirmó la condena dictada en el 2004 que impuso a Fernández Larios a pagar cuatro millones de dólares a los familiares de Cabello y los resultados de la investigación que se expusieron en un tribunal de Miami en la primera condena civil en EE.UU. por crímenes contra la humanidad.
La acción legal fue presentada por la familia de Cabello, quien fue uno de 13 prisioneros políticos ejecutados el 17 de octubre de 1973 en Copiapó, por la denominada “Caravana de la Muerte”.
Fernández Larios vive en Estados Unidos desde 1987, cuando cooperó con la justicia en el caso del asesinato del canciller Orlando Letelier y su ayudante, la estadounidense Ronni Moffitt, ocurrido en Washington en 1976. En esa ocasión, el agente se declaró culpable de ocultar los hechos a cambio de la promesa de que no sería extraditado a Chile. Tras cinco meses en una cárcel estadounidense, se radicó en Miami, donde fue encontrado por familiares de Cabello, quienes presentaron la demanda por daños recibidos en el extranjero.
Organizaciones de derechos humanos, como Human Rights Watch, han reclamado la extradición de Fernández Larios a Chile y Argentina. En Santiago, el ex agente de la DINA está procesado en la Caravana de la Muerte por el ministro Juan Guzmán por su responsabilidad en los crímenes de la comitiva que encabezó el general (R) Sergio Arellano Stark.
En Argentina, en tanto, es requerido por su supuesta participación en el asesinato del ex comandante en jefe del Ejército, general Carlos Prats, y su esposa, Sofía Cuthbert, en Buenos Aires en 1974.
Fuente :La Nacion 16 de marzo 2005
Fecha :16-03-2005
“Viven en Nuestra Memoria”, libro escrito por Jessica Acuña Neira, en el cual se relata la vida de los compañeros que fueron víctimas de la dictadura en Chañaral, Tierra Amarilla y de la Universidad Técnica del Estado sede Copiapó o Universidad de Atacama; del rescatamos parte de la historia de Winston, la que copiamos textualmente. Susan tenía apenas un año y medio de edad cuando asesinaron a su padre, Winston Cabello. Ha tenido que construir la imagen paterna sobre los relatos de su madre, sus abuelos, sus tíos, donde algunos incluso le parecen míticas, dignas de la descripción de un héroe. Pero hay dimensiones de él que con esta distancia le cuesta mucho conocer, responderse cómo sería el olor, la risa, un abrazo de su padre. Esos son aspectos súper difíciles de abarcar en familia porque afectas las emociones de los otros, que también les duele. Hablar con mi mamá al respecto es súper difícil hasta el día de hoy y ya no sé si podrá ser más fácil, porque es una ausencia muy marcada, con conflictos relacionados con lo mismo -cuenta esta diseñadora, periodista, con post grado en derechos humanos que actualmente se dedica a hacer terapias con medicinas alternativas. Ha escuchado muchas historias sobre su padre, hasta ha pensado en escribir un libro respecto a ese personaje que descubre en los otros. Uno de los aspectos más relevantes es, sin duda, su compromiso político con construir una sociedad mejor. Winston fue hijo de Elsa Bravo y Manuel Cabello, tuvo cuatro hermanos: Manuel, Aldo, Zita y Karin. De niño estudió en el colegio Lota de Malloco, donde su padre fue director. Para Susan, fue una persona intensa, con una variedad de intereses y un gran despliegue de energías para llevarlas a cabo, ya que jugó básquetbol, ajedrez, corrió autos en carreras y llegó a ser piloto de aeronáutica civil; como estudiante recorrió el sur haciendo trabajos voluntarios y forma parte de grupos folclóricos, al mismo tiempo que cursaba su carrera universitaria y participaba activamente en política. Antes de los 28 años fue nombrado director de la Oficina de Planificación Regional de Atacama y Coquimbo, durante el gobierno de Salvador Allende, como también hacía clases en la entonces Universidad Técnica del Estado, sede Copiapó. Esto después de graduarse en la Escuela de Economía de la Universidad de Chile. En su faceta de jefe de servicio, Susan ha oído las historias sobre el compromiso con su labor, que en ese entonces lo llevaron más de una vez a recorrer caminos montado en un burro para dialogar con personas ubicadas en sectores poco accesibles, como la cordillera y precordillera; o cuando en Huasco la gente que vive del mar donó pescados y Winston ocupó una ambulancia para repartirlos personalmente, hasta que se acabó el último de estos valiosos animales acuáticos en una época donde los alimentos escaseaban.Además, tenía una sensibilidad especial hacia las mujeres en un tiempo donde el machismo era la regla. Mi mamá estaba estudiando enseñanza media en la nocturna y siempre la iba a esperar a la salida. Para esos tiempos era una demostración del tipo cariñoso que podía ser y que no sólo influyó en tener una buena relación, es una de las cosas que más admiro de él -relata Susan citando los tiempos en Copiapó.Zita, su hermana, cuenta que, de niña, su hermano la impulsó a salir de su aislamiento: Me enseñó a encumbrar volantines, a correr, a jugar ajedrez, damas y a las bolitas, aparte del pin pon y el fútbol, todos juegos considerados privativos de los varones. Mi hermano me enfrentaba a desafíos y me enseñó a creer en mí misma y a medida que crecíamos juntos, fuimos compartiendo sueños y esperanzas. Wito confiaba en que él cuando grande, hallaría el modo de reparar aquello que llamaba “el mal del mundo”. Winston Dwight Cabello Bravo fue nombrado así, según relata Zita Cabello, en el libro “El hombre que se Negó a Huir” como una forma del padre de homenajear a Winston Churchill y Dwight Eisenhower, líderes de los aliados en la segunda guerra mundial, para agradecer la paz y, de alguna forma, fue un símbolo de su esperanza en una humanidad que comenzaría a construir un mundo mejor, dejando atrás los horrores.
Cuando Winston murió en manos de la “Caravana de la muerte”, esas esperanzas murieron con él. Mi padre nunca se recuperó de esa pérdida. Durante 40 años he tratado de entender por qué mataron a mi hermano -escribe Zita en el prólogo del libro, el que nació de la necesidad de la autora de contar lo sucedido, lo que vio en su muerte y el largo juicio que siguieron para conseguir justicia desde Estados Unidos contra Armando Fernández Larios. Zita cuenta que el día del golpe de Estado, se encontró con su hermano, a quien cariñosamente llamaban Wito, en la Universidad, donde ambos daban clases y hora más tarde, junto a la madre almorzaron en su casa, sin prever peligros mayores. A la mañana siguiente, Winston en su cargo de Planificación, acudió a la reunión citada por el comandante Oscar Haag para todos los jefes de servicio de la región. Cuando terminó ese breve espacio, el militar -desde ese día a cargo de la región- le indicó que el vehículo fiscal a su cargo había sido denunciado por transitar por “lugares sospechosos”, lo arrestó y envió a la cárcel. Regionalista El joven economista fue un pionero en ámbitos que escasamente se estudiaban, como la planificación y la falta de recursos de las regiones. Así lo recuerda Esteban Somg, en la revista Derechos Humanos durante la década de los ’90.“Buscando explicaciones a las marcadas desigualdades económicas y sociales entre las diversas regiones del país, poco a poco fue definiendo el tema de su tan ansiada tesis: analizar las transferencias de recursos llevadas a cabo a través del sistema bancario, entre las regiones y el país. Winston bautizó su análisis con el nombre “Sistema de financiamiento regional” y pasó a constituirse, sin lugar a dudas, en la primera investigación importante sobre el tema y texto de consulta obligado de los “regionales”. Con apasionados argumentos,Winston defendía su región, defendía las demandas de Atacama, defendía al pirquinero, al sencillo y ciudadano, al modesto agricultor perdido en la rivera del escuálido curso del Jorquera o del Manflas. Era la metamorfosis por decirlo de algún modo de aquel joven profesional, parco en palabras, en un hombre luchador, enérgico e incansable”, argumenta en la revista mencionada anteriormente. Probablemente esta característica de pionero lo condujo a Atacama, a hacerse cargo del recién creado organismo de planificación, en una época donde no era una disciplina muy desarrollada. Sergio Jirón cuenta que fue propuesto por el Partido Socialista, aunque él participaba también con el MIR. Como contexto, habría que señalar que durante algunos años, miristas participaron del PS hasta que decidieron desligarse definitivamente de dicha colectividad. Jirón participó de charlas en las que Winston les enseñó nociones básicas de economía, lo que estaba pasando con la inflación y el momento que vivían. Lo recuerda como un tipo jugado, de baja estatura y con mucha predisposición a compartir sus conocimientos.Reconocimientos En la Seremi de Desarrollo Social de Atacama hay una placa recordatoria de quien fue su director, en el salón de reuniones que lleva su nombre. Ya no queda ningún funcionario que haya trabajado con él. Mientras que el año 2017, el Ministro de Desarrollo Social, Marcos Barraza, en el marco de la celebración de los 50 años de la cartera, autoridades, familiares y funcionarios rindieron homenaje a Freddy Taberna y Winston Cabello a 44 años de sus asesinatos, con la instalación de una placa conmemorativa, en el hall del edificio ubicado en Santiago.
“Su ejemplo, su vocación, el trabajo de Winston y Freddy es el de transformar la sociedad, el de pensar que Chile puede ser un mejor país, que nos incluya a todos y todas, esa es una figura de una memoria que nuestro Ministerio no solo tiene que conservar, sino que debe replicar permanentemente. Este homenaje busca que estos 50 años sean de un significado trascendente, de lucha social, de transformaciones, de cambios, pero especialmente de ejemplo, de voluntad de personas que dieron su vida porque Chile fuera un mejor país”, fueron parte de las palabras del ministro en la ceremonia efectuada un 23 de octubre. Copiapó, el norte Susan siente una fascinación por Copiapó, de hecho, hasta se trasladó unos años a vivir en dicha ciudad y suele viajar periódicamente hacia allá. Ha reflexionado respecto a la ausencia de su padre:Lo que ve uno hoy en día frente al cómo te vas construyendo la imagen de tu papá con esta sociedad, en el fondo todas nuestras cosas van en búsqueda de sanación. Cuando hice mi tesis en derechos humanos, mi profesor me dijo que no estaba haciendo una tesis, estaba buscando sanarme. Creo que todas las construcciones que yo haga no van a reemplazar el que yo no haya tenido papá. No lo tuve y es conflicto permanente del apoyo que pude tener y no lo tengo y lo perdida que anduve por mucho tiempo. Hoy me dedico a las terapias alternativas, medicina china para personas. Ahora que tengo 46 recién estoy contenta de lo que hago, pero para eso pasó mucho tiempo. Estoy orgullosa de mi papá y hubo años oscuros en que la percepción social era terrible, entonces sacarlas de la sociedad también es un trabajo que no termina nunca, ir planteando quiénes eran y por qué lo hacían y hoy día te encuentras con algo que está pasando, mantengo las esperanzas.
Relato de su esposa Verónica Silva Flores, esposa de Winston Cabello Bravo, nació en Putaendo y estudió en San Felipe, hasta sexto de humanidades, en el liceo Corina Urbina. Nos cuenta lo que ella vivió con él: Al casarse con Winston se retiró prácticamente de sexto humanidades del liceo. Se conocieron en Malloco, donde él iba a veranear y a los dos años se pusieron a pololear y al año se casaron. Él estudiaba en ese tiempo Ingeniería Comercial en la Universidad de Chile. Primero estudió en Santiago en la Escuela Normal, se recibió de profesor normalista en la José Abelardo Núñez y después siguió economía. Le gustaba nadar, le gustaba jugar ajedrez, le gustaba cantar, inclusive estuvo en el conjunto folclórico de la escuela de Economía de la Universidad de Chile. Ahí viajaba incluso a Bolivia, cantaba y tocaba la guitarra. El entro a trabajar en la Oficina Nacional de Planificación, esos eran cargos políticos y cuando nos fuimos a Copiapó, se encantó con la política. En el año 71 creo que llegamos a Copiapó. Copiapó era lindo en esa época, antes de, era lindo, amistad, solidaridad, bueno era todo lo que era en todas partes, era otra vida, todos cambiamos después del 73. Llegamos a vivir en una Residencial que estaba en O’Higgins 331. Después compramos una casita prefabricada por Copayapu, en Santa Elvira. Hizo clases en la Universidad Técnica del Estado, Ad honorem. Militaba en el Partido Socialista y en el Mir. Se relacionaba con Leonello Vincenti, me acuerdo del Pedro Pérez, de ellos me acuerdo la verdad es que era re cabra chica en ese tiempo tenía como 17 años, entonces la memoria también se va.
Golpe Él estaba trabajando y lo llamaron desde la Intendencia y fue a la Intendencia y lo dejaron detenido. Estaba en cale Atacama a la altura de la plaza,habíanvarias oficinas allí. Imagínate él fue a la Intendencia supuestamente a una reunión y de ahí lo mandaron al tiro a la cárcel, el 12 de septiembre de 2019. Susan tenía un año y cinco meses, eso fue triste, eso es lo que todavía me da pena acordarme, porque la Susan todavía hablaba medianamente, entonces sentía parar un vehículo en la puerta y me decía “a papá a papá” y eso a mí me partía el alma. Ejecución
Estuvo en la cárcel después lo pasaron al Regimiento, en el Regimiento estaban cuando paso lo que paso. Fue el 17 de madrugada yo me entere al tiro, porque apareció un actuario de la Fiscalía del Regimiento que se, aunque los acuartelaron, se emborracho y me fue a decir como a las 4 de la mañana, 5 de la mañana, llegó a la casa curado diciéndome lo que había pasado, obviamente yo no le creí porque estaba curado. Adolfo se llama, claro la Zita lo indica en el libro. No, es que eso no es llegar y creerlo y el otro día claro o sea fue el mismo 17, porque esto fue el 17 de madrugada, el mismo 17 en la tarde fui donde otro que trabajaba también en la Fiscalía, otro milico y el me confirmo o sea, después de un día terrible, fue un día que fui al regimiento por si acaso me dejaban verlo y allí estaban que no dejaban pasar a nadie, porque estaba aún el famoso helicóptero no dejaban pasar a nadie.Estaba parece todavía, estamos hablando del mismo 17 en el día, ahí amenazaban hasta con detener si seguíamos buscando en la puerta del regimiento y yo, lo que quería era -no importa no verlo- me acuerdo que lleve un libreto de cheque, que necesitaba un cheque, quería que lo pasaran y lo firmara, si hacia la firma es porque estaba, y no, nada sabían, que no podía hacerlo. Fue terrible, terrible, terrible. Cementerio Fui ese mismo día, ese mismo día fui porque Adolfo -que fue a la casa- me dijo como había sido, como habían entrado por tal parte, que se yo y claro estaba toda la huella del camión. Es bien curioso porque tu podías estar en cualquier parte del cementerio y en esa parte, estaba con guardias milicos por todos lados, justamente ahí no podías estar, ahí se notó que estaba la tierra suelta removida y todo eso. Sabíamos que estaban ahí, de hecho empezábamos a poner crucecitas, a poner plantitas, lo íbamos a ver ahí, se sabía que estaban ahí, después nos llamó el oficial civil para darnos el certificado de defunción. Como en febrero del 74 me vine a Putaendo a reiniciar la vida.
Reconocimiento El reconocimiento fue terrible y fue lindo a la vez, fue terrible porque igual reconocer no es fácil revivir todos esos días la incertidumbre que aparecían, que no aparecían, porque fue como una semana de búsqueda y el reconocimiento fue duro. Ahí las familias estuvimos muy unidas, fue muy bonito y lindo, el funeral fue maravilloso, el cariño de la gente era como que todo Copiapó estaba cumpliendo una deuda pendiente de despedirlo, eso fue emocionante.
Winston La solidaridad, era increíblemente solidario y empático, trabajo mucho por los demás, eso mismo que hacia clases ad honorem, participaba en reuniones que supuestamente le pagaban o sea le tenían que pagar por asistir a esas reuniones, lo que el encontraba que no era justo y el cheque que le pagaban a él, iba directamente a la CUT (Central Única de Trabajadores), lo donaba, era muy solidario.
Fuente :memoriahistorica.minjusticia.gob.cl
En la actividad organizada por la Asociación de Funcionarios (ASOFUMI), se rindió homenaje a estos trabajadores que fueron asesinados en 1973 siendo parte de la entonces ODEPLAN.
Una emotiva ceremonia se desarrolló en las dependencias del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, para recordar a dos jóvenes funcionarios que fueron ejecutados políticos, en el Golpe de Estado de 1973.
Se trata de Winston Cabello Bravo y Freddy Taberna Gallegos, quienes perdieron la vida a la edad de 28 y 30 años respectivamente, mientras eran parte de la entonces Oficina de Planificación (ODEPLAN).
Para honrarlos, dos salas de reuniones llevan a partir de hoy sus nombres, lo que quedaron instalados en placas que fueron descubiertas por las autoridades ministeriales, sus familiares, amigos, funcionarias y funcionarios.
A la ceremonia asistieron la ministra de Desarrollo Social y Familia, Javiera Toro, el subsecretario (s) de Evaluación Social, Matías Cociña, la subsecretaria de Servicios Sociales, Francisca Gallegos, todo el directorio de ASOFUMI, encabezado por su presidente Lester Campos y familiares de las víctimas.
En ese contexto, la ministra Javiera Toro destacó el legado de los trabajadores e indicó que “hoy honramos la memoria de Winston y de Freddy, que siendo funcionarios de nuestro ministerio, de la Oficina de Planificación en su momento, fueron víctimas de una dictadura civil militar horrorosa, donde simplemente por su compromiso social, su compromiso político (…) significó para ellos y para miles de personas la prisión, la tortura, la muerte, la desaparición. Por eso especialmente doloroso para para nuestro ministerio”.
Con emoción, la ministra Javiera Toro, reflexionó sobre lo ocurrido hace 50 años, señalando estar convencida que “nuestro país, nuestra sociedad, la sociedad actual no quiere volver a construir su historia a partir de las violaciones a los derechos humanos. Lo que cada uno de nosotros queremos, lo quería Winston, lo querían Freddy, lo que quieren todas las personas que trabajan con compromiso por la igualdad social, es justamente vivir en un país donde impere la solidaridad, donde tengamos un espíritu de fraternidad y justamente eso es lo que se quiebra con el golpe de Estado, con la dictadura, que no fueron hechos aislados, sino que fueron acciones, decisiones civiles y militares”.
La autoridad agradeció a las familias de Winston y Freddy, “especialmente por su participación acá. Esperamos poder contribuir humildemente con este gesto de reparación a la memoria, a la verdad por la que han luchado durante tanto tiempo y que ha recaído principalmente en los familiares, personas como ustedes. Cuando es el Estado el primer llamado a ponerse al día con estas deudas y a proteger los derechos humanos de todas y todas”.
La subsecretaria de Servicios Sociales, Francisca Gallegos, dijo agradecer “que todavía nos duela, y no para quedarnos pegados en ese doloroso y fatídico momento de la historia de nuestro país, sino porque sabemos que ese horror no se puede volver a repetir y la única forma de que ese horror no se vuelva a repetir es que nosotros pongamos en el centro la memoria la defensa de la democracia”.
En ese sentido, la subsecretaria Gallegos dijo esperar “que los días que vienen nos sirvan para estar en un proceso de reflexión, de motivación, pero también en un proceso de activación. La virtud que tiene este ministerio es que se centra probablemente en las tareas más hermosas que tiene el Estado, que es poder pensar en el bienestar de las personas. Y desde esa perspectiva, creo que es fundamental que estos 50 años, habrá una mirada al futuro, en donde además aquel modelo que fue impuesto por la fuerza pueda también traducirse en una apertura de nuevos horizontes para asegurar el bienestar, para asegurar la superación de la pobreza, pero también para superar la desigualdad. Quiero cerrar simplemente repitiendo, nada absolutamente nada justifica usar la violencia para resolver diferencias políticas”.
Las Placas
Para homenajear a Winston y Freddy se develaron dos placas con sus nombres, las que fueron instaladas en dos salas de reuniones.
Lester Campos, presidente nacional de ASOFUMI, expresó que con este homenaje “nuestra intención es aportar de una u otra manera al reconocimiento de nuestros colegas para que cuando algún funcionario o funcionaria ingrese a este ministerio y vea en las salas de reunión por qué se llama Winston o Freddy, conozcan la historia, y que cada funcionario y funcionaria de este ministerio y de regiones conozca quiénes fueron. Esa es nuestra intención, preservar el nombre de nuestros compañeros de trabajo, que sean conocidos y que no sean olvidados en este ministerio”.
Por su parte, Jinny Arancibia, viuda de Freddy Taberna entregó palabras de agradecimiento, y relató que “él vivió intensamente cada minuto de su vida y supo enfrentar la muerte con valentía y dignidad. Agradezco haber sido su compañera y madre de nuestros hijos, mis queridos Ignacio y Daniela. Y hago mías las palabras del poeta Raúl Zurita, inscrita en el Memorial de los Detenidos Desaparecidos y ejecutados políticos del Cementerio General de Santiago: ‘Todo mi amor está aquí y se ha quedado pegado a las rocas, al mar y a las montañas’”.
Fuente :desarrollosocialyfamilia.gob.cl 7/9/2023
El ex prisionero político Julio Fernández ratificó desde Atacama que el oficial en retiro Armando Fernández Larios fue el autor de la muerte del militante socialista Winston Cabello Bravo, una de las 13 personas que fueron ejecutadas tras el paso por Copiapó de la llamada Caravana de la Muerte en octubre de 1973.
Cabello Bravo fue Jefe Provincial de la Oficina de Planificación Nacional(Odeplan) durante la Unidad Popular. Luego del golpe de Estado fue detenido y trasladado al Regimiento de Copiapó, actual Regimiento capitán Rafael Torreblanca, y posteriormente al penal de la misma ciudad en la Tercera Región, donde permaneció, entre otras personas con su compañero de trabajo Julio Hernández. El mismo Hernández acusó a Fernández Larios no sólo de participar en la muerte de Cabello, sino que usando un afilado corvo tomó parte en otras de las 13 muertes que causó la comitiva militar. En tanto, el fiscal militar de la época en Copiapó, Daniel Rojas Hidalgo, procesado en el caso Caravana de la Muerte y redactor de la sentencia de los consejos de guerra encabezados por el general Sergio Arrellano Stark, indicó que las acusaciones contra Fernández Larios son falsas porque las sentencias se dictaron y cumplieron bajo el amparo de la ley. La versión del Ejército El 18 de octubre de 1973 un comunicado del Ejército informó de la muerte de 13 prisioneros que habían sido ejecutados en un intento de fuga durante el traslado desde Copiapó de "un grupo de los procesados más peligrosos de la justicia militar a la cárcel presidio de La Serena". Según el mismo relato, los detenidos aprovecharon una avería del camión que los transportaba para saltar a tierra y darse a la fuga hacia la pampa, y que pese a que los centinelas les gritaron "¡alto!", varias veces e incluso dispararon al aire para amedrentarlos, sin lograr que se detuvieran. En vista de esta situación, continúa el mismo informe, "procedieron a disparar en contra de los fugitivos, hiriendo a 13 de ellos que fallecieron en el lugar".
Fuente :cooperativa.cl 24/9/2003
Señor Director:
Años atrás me pregunté: ¿cuál sería mi reacción si Armando Fernández-Larios, el oficial militar que sumariamente mató a mi hermano Winston, pidiera perdón? ¿Qué es lo que yo espero del perdón? Mi respuesta fue simple: yo espero un arrepentimiento sincero y profundo que entregue verdad de los hechos ocurridos y algún tipo de reparación.
El juicio en Estados Unidos contra Fernández-Larios por la muerte de Winston Cabello Bravo me entregó parte de la verdad que buscaba, pero no arrepentimiento. “El arrepentimiento”, me advirtieron mis abogados, “no forma parte de ningún proceso judicial”. (La investigación y el juicio se describen en mi libro, Historia de un hombre que se negó a huir, Ceibo 2016).
A pocos meses antes de ir a juicio, el sistema legal de los Estados Unidos nos exigía ir a mediación, por lo que Fernández-Larios y yo debíamos sentarnos frente a frente a negociar una cantidad de dinero que él debería pagar, cosa que yo nunca busqué. Y si llegábamos a un acuerdo, no íbamos a juicio. Decidí usar el proceso de mediación para negociar, no por dinero reitero, sino por la verdad y su reconocimiento de los hechos.
Emocionalmente no estaba preparada para sentarme a dialogar con el asesino de mi hermano; sin embargo, uno de mis abogados, Bob Kerrigan, se ofreció a hacerlo en mi nombre. Para esto, formulé tres preguntas y una petición de reparación. “Si Fernández Larios responde mis preguntas y cumple con el requisito de reparación”, le informé a mis abogados, “yo estoy de acuerdo en poner fin a la demanda y renunciar a ir a juicio”.
Fernández Larios debía responder las siguientes preguntas:
Pregunta 1: La junta militar declaró estado de guerra en Chile el 11 de septiembre de 1973. No estoy de acuerdo con el argumento de que Chile se encontraba en estado de guerra, pero para el propósito de esta pregunta voy a suponer que Ud. sí cree justificada esta declaración de guerra. También supongo que Ud. sabía que toda guerra tiene normas y reglamentos que deben seguirse. Empero, los crímenes en los que Ud. activamente participó fueron en violación directa a esas leyes.
¿Cuáles son sus razones para transgredir los reglamentos universales que rigen en tiempo de guerra, reglamentos que su institución proclama respetar y que Ud. juró obedecer?
¿Cuáles son sus razones para haber quitado cobarde e ilegalmente la vida de mi querido hermano Winston, el 17 de octubre de 1973, en la ciudad de Copiapó?
Pregunta 2: Winston adivinó el plan que Ud. y sus hombres habían diseñado: acribillarlos mientras los hacían correr en el desierto y así justificar más tarde sus muertes con la mentira: murieron en un intento de fuga. De acuerdo con el relato que Ud. le hizo a un psiquiatra (hecho del que por cosas del destino yo me enteré), Winston rehusó la orden –su orden– de bajarse del camión y correr en el desierto. En su relato, Ud. reconoció que Winston lo obligó a matarlo de frente con el corvo que Ud. portaba.
¿Cuáles fueron las palabras exactas de mi hermano, su tono y su presencia mental al momento de desafiar sus órdenes?
¿Qué fue de ese desafío de Winston que lo llevó a Ud., no sólo a recorder su nombre, sino también a buscar el apoyo de un psiquiatra?
Pregunta 3: El Comdte. Oscar Haag, el cabo primero Juan Morales y el ex preso político Dr. Iván Murúa testificaron bajo juramento que Ud. participó activamente en la selección de las 13 víctimas asesinadas en la madrugada del 17 de octubre de 1973. Probablemente Ud. argumentará, como muchos otros ya lo han hecho, que la maldad fue necesaria para obtener un posible bien en el futuro.
¿Cuál fue el posible bien que esperaba lograr matando a personas inocentes?
¿De qué manera mi hermano Winston fue un obstáculo para lograr ese posible bien?
Armando Fernández-Larios debía hacer la siguiente reparación:
1. Reconocer públicamente frente al pueblo chileno su responsabilidad en los crímenes de la Caravana de la Muerte.
2. Entregar toda la verdad de los hechos de Copiapó y de todas las ciudades recorridas por el general Arellano y su comitiva.
3. Entregar una reflexión personal de cómo se siente hoy en día sobre su participación en estos crímenes. ¿Siente remordimiento? ¿Qué mensaje les entregaría a los futuros cadetes para prevenir estos trágicos eventos?
Tal como mis abogados me lo habían advertido, no hubo acuerdo. Fernández-Larios negó toda responsabilidad en los cargos en su contra. Fuimos a juicio y fue encontrado responsable por la tortura, muerte sumaria y trato cruel e inhumano de mi hermano Winston. Fue, además, encontrado responsable por crímenes de lesa humanidad, lo que constituyó un hito histórico legal en los Estados Unidos.
Reconozco lo ambicioso de mis requisitos. En mi defensa afirmo que la dictadura militar nos arrebató muchas cosas, pero no la esperanza ni el derecho a soñar. Asimismo, la historia de mi hermano nos enseña que aún en los momentos más difíciles de nuestras vidas no perdemos la capacidad de tomar decisiones basadas en principios éticos y morales. Winston nos enseña que nadie puede quitarnos nuestra dignidad si no lo permitimos. Mi hermano no permitió que Fernández-Larios se la quitara, y en el proceso le quitó la poca dignidad que él tenía.
Veo difícil que Fernández-Larios acepte responsabilidad personal en los crímenes que se le atribuyen. Pero hasta el fin de mis días esperaré respuestas a mis preguntas, por un mundo más digno, más justo, más humano.
Fuente :elmostrador.cl 27/4/2017
El exuniformado, buscado en Chile por crímenes en la dictadura, fue condenado en 1987 en Estados Unidos por el asesinato en Washington, en 1976, de Orlando Letelier, excanciller de Allende. Obtuvo una pena baja por su confesión
Armando Fernández Larios, en una imagen compartida por el Departamento de Seguridad.Homeland Security
La sensación en Chile es de asombro. Armando Fernández Larios, un icónico exagente de la DINA, la policía secreta de Augusto Pinochet (1973-1990), con cinco peticiones de extradición de la justicia chilena por violaciones a los derechos humanos en la dictadura, fue detenido en Fort Myers, Florida, por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés). El organismo informó de su captura, junto a otros 41 chilenos, por el cargo de homicidio, el 27 de enero, aunque ocurrió en octubre de 2025.
Fernández, exmayor del Ejército chileno, de 76 años, vivía hace casi cuatro décadas en Estados Unidos. Participó del asesinato, en un atentado explosivo en Washington en 1976, del excanciller del mandatario socialista Salvador Allende (1970-1973), Orlando Letelier, y su asistente Ronnie Moffitt. Es considerado un exagente de élite de la dictadura y alguien que, por su cercanía con la cúpula de la DINA, que dirigió el general Manuel Contreras, alias El Mamo, tiene mucha información. El abogado Nelson Caucoto, quien fue parte de la Vicaría de la Solidaridad, una institución que defendió a las víctimas y a sus familiares durante la represión, dice que “era un hombre de confianza de Contreras y Pinochet. Y un tipo que empezó a participar desde el asalto a La Moneda“, el 11 septiembre de 1973.
Fernández es requerido en Chile por el homicidio de la estadounidense Ronnie Moffitt y por el asesinato, en Santiago, en julio de 1976, del ciudadano español y funcionario de la CEPAL, Carmelo Soria, cometido por una brigada de DINA. Francisco Ugás, abogado querellante en el caso, dice a EL PAÍS que hay varios testigos que señalan que “él estuvo en el lugar de detención de Soria”, donde el diplomático fue brutalmente torturado. Ese sitio era una casa de la DINA en Lo Curro, en el sector oriente de Santiago, donde vivía un matrimonio de agentes icónicos: Michael Townley y la escritora Mariana Callejas.
Fernández Larios también es buscado en Chile por el crimen de Manuel Sanhueza Mellado en Pisagua, en el extremo norte chileno, y por su papel en la llamada Caravana de la Muerte, que encabezó el general Sergio Arellano Stark, poco después del golpe de Estado. La comitiva asesinó, en distintas ciudades de Chile, sin juicio, a 73 prisioneros políticos, entre ellos al economista Winston Cabello. Además, en 2005, la justicia chilena pidió su extradición por la desaparición del ingeniero civil David Silberman, en 1973.
En 2003 la Corte Federal de Miami lo declaró responsable legal, tras una demanda civil, del asesinato de Winston Cabello, en octubre de 1973, en Copiapó, en el norte de Chile. Desde entonces no había noticias suyas, hasta que a finales de enero se hizo pública su detención.
Pinochet y la viuda de Letelier
Parte de lo que ha sorprendido en Chile de su detención, en manos de ICE, se debe a que Fernández Larios se encontraba desde 1987, supuestamente, bajo protección legal de Estados Unidos, donde vivía. Ese año huyó de Chile en secreto, en medio de la indagatoria judicial. “Allá entregó mucha información”, dice el abogado de derechos humanos Luciano Foullioux. Con esa cooperación obtuvo beneficios, al declararse culpable como encubridor del asesinato de Letelier y Moffitt, cuando la DINA hizo estallar una bomba en el automóvil en el que viajaban. Estuvo apenas cinco meses detenido y confesó para obtener una pena baja, tal como lo hizo Townley, el autor del doble asesinato en Washington. También tiene protección legal, ratificada en 2015.
Un testigo de ese juicio en Washington, en mayo de 1987, fue el embajador de Chile en Estados Unidos, Juan Gabriel Valdés, quien en 1976, mientras estaba exiliado en Estados Unidos, trabajaba junto a Letelier. Valdés recuerda a EL PAÍS una escena escalofriante ocurrida en el tribunal, cuando el exagente confesó. En la audiencia estaba presente la viuda de Orlando Letelier, Isabel Margarita Morel, a quien Valdés acompañaba. “Era una sala llena de gente. Fernández Larios estaba de pie. De pronto el juez dice: ‘Está aquí la señora Isabel. El acusado ha admitido responsabilidad y participación en el asesinato de su marido y pide que usted lo perdone. E Isabel dijo: ‘Yo soy cristiana y lo perdono. Pero también tengo que decir, señor juez, que el culpable del asesinato de mi marido no está en esta habitación; está en el Palacio de La Moneda y se llama Augusto Pinochet”.
El asesinato de Letelier también fue juzgado en Chile, durante los complejos primeros años de la transición democrática. La investigación la realizó el juez Adolfo Bañados, quien ha muerto, a los 103 años, el pasado 1 de febrero, seis días después de que se conociera la captura de Fernández Larios. En 1993, el magistrado dictó las primeras dos condenas por violaciones a los derechos humanos en la dictadura, en contra de Contreras y del brigadier Pedro Espinoza, su segundo: ambos entraron, con resistencia, al penal de Punta Peuco en 1995. “El juez Bañados fue un hombre extraordinariamente valiente. Estoy seguro que a Fernández Larios lo habría metido preso y condenado”, dice a este periódico el exsenador socialista Juan Pablo Letelier, hijo del excanciller de Allende.
“Era de los agentes mimados de la DINA”
La captura de Fernández, como a muchos, ha sorprendido a Juan Pablo Letelier. “Él fue uno los agentes mimados y promovidos por la DINA. Era una persona de poca edad para el golpe de Estado [23 años], pero de inmediato entró a los equipos de seguridad y estuvo en la Caravana de la Muerte. Desertó de la DINA y se acogió en Estados Unidos al sistema de protección de testigos, que yo entiendo que es de por vida. Por eso es tan rara su detención”.
El crimen de Letelier fue el segundo de los tres operativos que realizó el departamento exterior de la DINA en los primeros años de la dictadura de Pinochet. En 1975, los agentes intentaron asesinar en Roma a Bernardo Leighton, exministro del Interior del expresidente democristiano Eduardo Frei Montalva (1964-1970) y a su esposa Anita Fresno: sobrevivieron con graves secuelas. Un año antes, en 1974, la DINA asesinó en Buenos Aires al excomandante en jefe del Ejército, el general constitucionalista Carlos Prats y su esposa Sofía Cuthbert: murieron luego que detonara una bomba en su automóvil. En 2002, la jueza argentina María Servini de Cubría trató de interrogar a Fernández Larios y pidió su extradición, pero no se concretó. En Chile fueron condenados, entre otros, Contreras, Espinoza, Callejas y José Zara, un exmilitar que, tras cumplir su sentencia, en agosto de 2025, fue detenido nuevamente, pero por el caso de Ronnie Moffit. Townley, en tanto, confesó a Servini, en 1999, ser el autor material del atentado en Argentina.
Tras la captura del exagente, Hernán Quezada, abogado de las tres hijas del matrimonio Prats Cuthbert, dice a este periódico que observa con detención el caso. En 2010, el juez chileno Alejandro Solís dictó seis condenas y, en la sentencia, Fernández Larios aparece más de 100 veces mencionado por sus vínculos con el departamento exterior de la DINA.
Desde que se hizo pública su detención, abogados y familiares de las causas por las que se busca en Chile al exagente de la DINA están en alerta. De volver a Chile, además, dice Francisco Ugás, hay varios otros casos en los que aparece mencionado. Pero, al vivir en Estados Unidos, no se ha podido avanzar judicialmente.
La expectativa de que sea juzgado también la tiene Juan Pablo Letelier: “La justicia tarda....Hay muchas familias en Chile que fueron víctimas de la Caravana de la muerte y quieren justicia; en el caso de Carmelo Soria también quieren justicia. Armando Fernández Larios nunca debió haber estado libre en Estados Unidos”.
Fuente :elpais.com, 9 de Febrero 2026
Un tribunal federal de apelaciones de Estadios Unidos ratificó hoy un fallo de 4 millones de dólares que deberá pagar el teniente (r) del Ejército Armando Fernández Larios a la familia de un economista, tras haber sido hallado culpable del asesinato de un prisionero político durante el cruento golpe de 1973 en ese país.
En octubre del 2003, un jurado se pronunció en favor de la familia del economista Winston Cabello, que demandó a Fernández en 1999 y hoy un panel de tres jueces de un Circuito de Apelaciones de Atlanta ratificó el fallo.
Al igual que en el dictamen anterior se estableció que el ex uniformado era responsable de los delitos de asesinato extrajudicial, crueldad, tortura y crímenes de lesa humanidad por su papel en la matanza de prisioneros políticos por parte de la Caravana de la Muerte. En Chile, Fernández está procesado en la Caravana de la Muerte por el ministro Juan Guzmán por su responsabilidad en los crímenes del paso de la comitiva por el norte y sur del país que encabezó el general (r) Sergio Arellano Stark. Los parientes de Cabello presentaron la demanda de conformidad con una ley de 1989 sobre reparaciones por daños recibidos en el extranjero, tras enterarse de que Fernández vivía y trabajaba en Miami. La ley ha permitido la presentación de demandas contra generales salvadoreños, dirigentes serbios, grandes empresas y funcionarios del ex gobernante filipino Ferdinand Marcos.
Aunque algunos de los demandantes han recibido indemnizaciones por varios millones de dólares, esas cifras suelen ser simbólicas porque los acusados generalmente no tienen dinero suficiente para pagarlas.
El día 17 de octubre de 1973, Winston Cabello Barrueto, conocido funcionario de planificación regional durante el gobierno del Presidente Salvador Allende, fue asesinado por la Caravana de la Muerte en la ciudad de Copiapó.
Fuente :La Nacion 15 de Marzo
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