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Recinto DINA en Pirque

Región Metropolitana

A los 21 años, una enfermera fue detenida. Estuvo un mes en los recintos de detención y tortura de Villa Grimaldi y Cuatro Álamos, y luego otros seis meses en Tres Álamos y un Recinto en Pirque. Estaba embarazada de seis meses al momento de su detención y su hijo nació mientras estaba detenida en este último recinto.

La enfermera fue víctima de golpes que le destrozaron la dentadura superior delantera, golpes en los oídos, permaneció vendada durante los 20 días que estuvo en Villa Grimaldi, escuchando los gritos de las torturas y las violaciones de sus compañeras de prisión. Jamás fue llevada ante un tribunal, acusada de algún delito o procesada. Cuando fue dejada en libertad debió abandonar el país.

Hoy, a sus 50 años sufre las secuelas de la tortura. Además de la pérdida de su dentadura, tiene problemas en el oído medio y sufre de mareos y de pérdida de memoria. También de síntomas de estrés postraumático, a pesar de haber recibido atención psicológica y del tiempo transcurrido. Sus dos hijos mayores no quieren regresar a Chile.

Fuentes de Información: El Mostrador; Archivo Memoriaviva

 

El Mostrador
07 de Marzo de 2004
Testimonios demuestran política de Estado para torturar y violar DDHH

Según testimonios recogidos por el organismo, en los primeros años del régimen militar primó el sadismo y la brutalidad, incluidas agresiones sexuales a hombres y mujeres y donde no se distinguió entre adultos y menores. Luego vino un 'refinamiento' de las prácticas. Estos son sólo algunos casos... para no olvidar.

Lo que por muchos años se llamó "excesos" o "hechos aislados", hoy se denomina tortura. Después de 30 años, el Estado trabaja para reparar a las víctimas de estos hechos, a través de la Comisión Nacional de Prisión Política y Tortura. En mayo termina su labor y deberá presentar propuestas al Presidente Lagos para que el país salde la deuda con las víctimas.

Porque los "excesos" persiguen hasta hoy a las víctimas, y los "hechos aislados" se convirtieron en 14 mil testimonios de personas que se han acercado al organismo para contar su historia.

Según Cristián Correa, abogado del organismo, "lo que más impacta es la vigencia del dolor y de la secuela. Estos son hechos que ocurrieron hace 30 años o un poco menos, pero que han seguido impactando en la vida cotidiana de las víctimas. Hay personas que después de tres décadas aún tienen pesadillas, siguen sufriendo mucho y todavía no son capaces de contar a sus familias lo que les pasó".

"Lo que nos impacta es que el dolor esté súper vigente. No hay un revanchismo, lo que hay es un dolor que aún vive. Que el tiempo cura las heridas, claramente no", agregó Correa.

Hasta el momento la Comisión Nacional de Prisión Política y Tortura ha recibido cerca de 14 mil testimonios de ex presos políticos y de torturados. Aunque los profesionales del organismo se han encargado de "no abrir heridas que no podemos cerrar", muchos de los testimonios han sido desgarradores.

"Hay casos que impactan mucho como las agresiones sexuales. Eso es abuso pleno y un porcentaje muy elevado de mujeres que estuvieron detenidas, durante el régimen militar, fueron violadas... y hombres también", comentó Correa.

- De los testimonios que han recibido hasta ahora, ¿qué es lo que más les ha impactado como comisión?
- Impacta bastante que no hubo ninguna distinción entre menores de edad y mayores. Hay un número importante de menores de edad, menores de 18 años, que sufrieron mucho y que fueron presos y que no se les dio ningún tratamiento como menores de edad. Fueron sometidos a un régimen común y fueron torturados y encarcelados por un tiempo largo. El impacto que tuvo la tortura en esos jóvenes es brutal. También impactan las agresiones sexuales. Hubo casos de violaciones a menores de edad, mujeres de 13 años. Ahora ellas tienen una traumatización enorme.

Testimonios desgarradores
Aunque todos los casos de tortura son estremecedores, hay varios que han quedado en la memoria de quienes escucharon sus relatos. El Mostrador.cl y el organismo se reserva el nombre de las víctimas para respetar la confidencialidad de los testimonios.

El 22 de septiembre de 1973, cuando sólo tenía 15 años, un hombre recibió una bala perdida en una de sus piernas, la que debió ser amputada. Dos años más tarde, a los 17 años, fue detenido. Estuvo 1 año y 5 meses en los campos de prisioneros de Tres Álamos y Puchuncaví.

Con sólo 17 años fue torturado con aplicación de electricidad en el muñón de su pierna amputada, mientras estaba amarrado a un catre metálico. Recibió golpes en la cara, estómago y particularmente en el lugar donde se le practicó la amputación de su pierna. También debió pasar por un simulacro de fusilamiento. Jamás se le formuló un cargo, ni fue sometido a proceso por ningún tribunal.

Hoy, a los 46 años, aún las torturas de las que fue objeto lo afectan, especialmente por su corta edad. Actualmente se desempeña como taxista.

A los 21 años, una enfermera fue detenida. Estuvo un mes en los recintos de detención y tortura de Villa Grimaldi y Cuatro Álamos, y luego otros seis meses en Tres Álamos y un recinto en Pirque. Estaba embarazada de seis meses al momento de su detención y su hijo nació mientras estaba detenida en este último recinto.

La enfermera fue víctima de golpes que le destrozaron la dentadura superior delantera, golpes en los oídos, permaneció vendada durante los 20 días que estuvo en Villa Grimaldi, escuchando los gritos de las torturas y las violaciones de sus compañeras de prisión. Jamás fue llevada ante un tribunal, acusada de algún delito o procesada. Cuando fue dejada en libertad debió abandonar el país.

Hoy, a sus 50 años sufre las secuelas de la tortura. Además de la pérdida de su dentadura, tiene problemas en el oído medio y sufre de mareos y de pérdida de memoria. También de síntomas de estrés postraumático, a pesar de haber recibido atención psicológica y del tiempo transcurrido. Sus dos hijos mayores no quieren regresar a Chile.

Pero las torturas no corrieron sólo por cuenta de los militares. En ellas también participaron Carabineros y, lo que más sorprende, civiles.

Este es el caso de un agricultor que fue detenido por Carabineros el 14 de septiembre de 1973. Lo golpearon brutalmente, le cortaron el pelo, lo desnudaron y lo dejaron en la calle en calzoncillos ese mismo día. Tres días después debió presentarse en la misma comisaría donde fue golpeado.

Junto a otros cuatro detenidos, fue llevado por carabineros y vecinos de la localidad en la que vivía a un río. Ahí los fusilaron y los lanzaron al agua. Quienes cometieron el acto creyeron que el agricultor había muerto. Aunque sobrevivió a la ejecución, hasta el día de hoy sufre de pesadillas, insomnio y desequilibrios emocionales, a pesar de la atención psicológica recibida todos estos años. Hoy tiene 56 años.

Tortura apuntó a destruir personalidad

Aunque estos son sólo algunos casos, lo que llama la atención de la Comisión es "el ensañamiento, ese sadismo para causar intencionadamente dolor, y todo esto por parte de agentes del Estado. El caso del agricultor que fue fusilado y sobrevivió también nos impacta, especialmente por la participación de civiles. Impacta la concertación entre civiles y Carabineros en un hecho delictual", comenta Correa.

- ¿De los casos que han recibido, cuáles son las secuelas que están más marcadas?
- Es complicado, porque certificaciones de las secuelas físicas no hay. No sabemos cuáles son las secuelas, salvo por sus testimonios. Además, quienes han dado su testimonio atribuyen todas sus dolencias a la tortura. Entonces te encuentras con personas que pueden tener enfermedades normales para su edad, pero que ellos lo atribuyen a la tortura y uno no puede negar eso, pero tampoco certificarlo. También están las secuelas sicológicas que son espantosas. El solo hecho de quebrarse cuando cuentan algo que les pasó hace 30 años es un signo. Pero además hay mucha gente con todas las características del estrés pos traumático. Insomnio, amnesia, pesadillas, temores, inseguridad.

"Uno ve que las personas, en general, envejecieron antes. Un dirigente una vez nos dijo 'soy un viejo joven, porque tengo 55 años, pero las secuelas de la tortura me limitaron la capacidad de trabajar como agricultor. No tengo previsión y no puedo jubilar'. Para muchas personas la vida se detuvo ahí y les fue muy difícil retomar el control sobre ella. Otras, desarrollaron adicciones. Gente que sufrió graves daños para desarrollar su sexualidad. Mujeres que después de las torturas sexuales no fueron capaces de mantener relaciones con sus parejas, lo que generó rupturas en sus matrimonios", añadió Correa.

En este sentido, agregó, "es difícil decir cuál tortura generó más daños. Pero la tortura apuntó a la destrucción de la personalidad de las personas y uno ve que en muchos casos estuvieron muy cerca de lograrlo".

- ¿A través de los testimonios han podido establecer algún criterio común de tortura, algo que pudiera decir que existía un método preestablecido?
- La diversidad de lugares de detención y tortura es tal que no existen patrones. Tenemos patrones, pero por recinto. Existieron más de mil recintos de tortura. Eso significa que prácticamente no hubo regimiento o instalación militar o del Ejército, por lo menos en el primer período, en que no hubiera detenidos o no fuera un centro de torturas. El involucramiento de las Fuerzas Armadas y de Carabineros es masivo.

Correa explicó que en los testimonios se ve que "en el primer período hubo mucha brutalidad. Improvisación y brutalidad. Y después hay un nivel de sofisticación mayor y se ve que en recintos de la DINA hay patrones: mucha tortura sicológica y aplicación de electricidad".

Según los testimonios recogidos por la Comisión, en los primeros años de la dictadura "hubo una gran cantidad de fusilamientos, golpizas, sadismo en los golpes, en el abuso. Te pego porque yo quiero y eso lo hacía un capitán o un conscripto. Después hay un mayor refinamiento y sofisticación, donde entra con fuerza la tortura sicológica, las amenazas como vamos a matar a tus hijos o tenemos a tu esposa acá al lado y la estamos torturando o, derechamente, torturar al frente al compañero o las parejas. Existe ese nivel de refinamiento".

Con la CNI también se dio el uso de la incomunicación judicial en las fiscalías militares, el sistema de tortura más utilizado.

Según Correa, a través de los testimonios incluso han podido establecer itinerarios comunes de centros de detención. "Cuando te dicen estuve en Villa Grimaldi, sabes el patrón de tortura, incluso el itinerario. Si fue detenido por la DINA, entonces estuvo en Villa Grimaldi, que luego lo llevaron a Cuatro Álamos, Tres Álamos, Puchuncaví, después volvió a Tres Álamos y después lo liberaron. Si es de los '80, entonces lo detuvo la CNI, lo llevaron a Borgoño, luego a alguna cárcel y después fue procesado por la Fiscalía Militar, por cualquier delito".

- Según los testimonios recibidos, ¿existe alguna época de la dictadura militar en la que se haya terminado con la tortura?
- No hay ningún momento del régimen militar donde no se torture. Sí hay un momento en que esto empieza a ser menos masivo, que fue más o menos el año 78. Pero con el inicio de las protestas del 83, hay un nuevo repunte. Con los estados de sitio decretados el '84 y '86 también sucede lo mismo.

Los avances de la Comisión

La Comisión inició su trabajo en noviembre pasado y recibirá testimonios hasta el 11 de mayo de este año. Por esto, explicó Correa, lo ideal es que la gente que quiera dar su testimonio llame (al 800-411-400) y pida hora, pues "la idea es que no esperen. Una cosa que nos preocupa es la dignidad de la atención. De manera que la primera reparación tenga que ver con la acogida, con una atención ordenada, cálida y muy profesional. También se puede pedir hora a través de la pagina web".

Para recibir los testimonios en regiones, existen profesionales en todas las gobernaciones que se encargan de recopilar los testimonios.

En el exterior, en tanto, Correa explicó que no se están haciendo entrevistas "porque entendemos que los consulados no tienen capacidad para hacerlo y porque los ex presos políticos tienen desconfianza de los consulados, por existir ahí funcionarios que son de carrera y algunos están ahí desde el régimen militar. En estos casos recibimos los antecedentes por escrito".

Aunque el decreto que creó la Comisión permite extender el plazo de funcionamiento, en el organismo aseguraron que "nuestra intención es no extender el plazo. Creemos que es muy importante dar una respuesta rápida a las personas. Bastante ya son mayores, algunos están mal de salud y esperan ansiosamente una respuesta y queremos que esto sea cuanto antes".

La comisión deberá presentar una propuesta al Presidente Lagos y si es necesario el Ejecutivo deberá enviar un proyecto de ley al Congreso. "Es lo que demora las cosas en todas partes. El informe Rettig se presentó el año 91 y el proyecto no estuvo inmediatamente, demoró varios meses en ser aprobado por el Congreso".

Hasta el momento no hay definiciones concretas de cómo será la reparación. "Estamos viendo qué es lo que las personas necesitan más y uno ve que la gente está mal, otros que están enfermos, ahí hay un tema dramático. Lo que básicamente estamos haciendo ahora es ver qué es lo que necesitan y eso la misma gente lo va diciendo. Estamos en la etapa de escuchar de manera que no se responda a ideas preconcebidas, sino a necesidades", insistió Correa.

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