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Internado Nacional Barros Arana

Quinta Normal; Santiago

 

 

            En los días posteriores al golpe de Estado, el Internado Nacional Barros Arana  fue ocupado por personal del Regimiento No 3 “Yungay” de San Felipe con el fin de ser utilizado como  centro de detención. Cientos de prisioneros políticos fueron torturado y algunos asesinados.

En un patio del Internado Nacional Barros Arana, donde se posaban palomas todo el día, algunos militares practicaban su puntería contra de las palomas, mientras otros torturaban a los presos políticos. El lugar ha quedado con el nombre de “el patio de las palomas

Se sabe que muchos de los presos políticos de la localidad que estuvieron detenidos en este colegio fueron subsecuentemente ejecutados en el Puente Bulnes, en el río Mapocho, o hechos desparecer. Entre ellos esta el sacerdote español Juan Alsina. El 18 de Septiembre, el sacerdote Alsina, preocupado por sus compañeros de trabajo, decidió ir al hospital, pese a que le aconsejaron no hacerlo. Allí fue detenido, junto a seis trabajadores de la Salud: Manuel Briceño, Manuel Ibañez García, Sergio Cáceres Gatica, Raúl González Morán, Pablo Aranda Schmied y José Bagus Valenzuela y llevados al Internado Barros Arana.

El religioso jesuita Esteban Rodríguez lo fue a visitar y lo confesó; también cumplió con informar al capitán Mario Carávez Silva (al mando de la "operación limpieza" del Hospital San Juan de Dios y de la universidad Técnica del Estado) que Juan Alsina era efectivamente un sacerdote. Este no le creyó y pidió entonces a otro cura, el capellán Felipe Gutiérrez, quien trabajaba en el Ministerio de Defensa, que lo visitara. A su regreso, Gutiérrez le dijo a Carávez: "A éste, si no lo matas, él te matará a ti y a toda tu familia". Así lo indica la narración hecha por Carávez a unos religiosos del Convento de La Merced de San Felipe, durante una reunión-almuerzo diez días después del golpe militar.

En el fallo, dictado por la jueza Dobra Lusic, se especifica que Alsina fue sacado del lugar de detención y llevado hasta el Puente Bulnes, en el río Mapocho, como a las 23 horas. El ayudante del entonces capitán Carávez a declarado que: “..salimos del Barros Arana en el jeep. Mi capitán [Mario Carávez] conducía y yo iba atrás con Juan, que iba esposado y muy pensativo. No dijo una palabra en todo el trayecto ni dio trabajo cuidarlo. Sabía que lo íbamos a matar, porque se lo habíamos comunicado. Al llegar al puente Bulnes mi capitán frenó y yo, como hacía con cada uno de los que fusilaba, me bajé, saqué a Juan del furgón y fui a vendarle los ojos; recuerdo muy bien que Juan me dijo: por favor, no me pongas la venda y mátame de frente, que no tengo nada que esconder... quiero verte y darte el perdón. Fue muy rápido, levantó su mirada al cielo, puso sus manos sobre el corazón y movió los labios como si estuviera rezando, y dijo: Padre, perdónales. Le disparé la ráfaga y cayó al tiro. Quería dispararle con la pistola, pero lo hice con metralleta para que fuera más rápido. El impacto fue tan fuerte que casi cayó solo al río Mapocho. Yo tuve que darle un empujoncito no más para que se cayera. Algunos caían en el piso del puente y había que levantarlos y echarlos al río...”.

El relato del soldado es extenso en su detalle de las ejecuciones realizadas: "Mire, en aquellos días había ajusticiamiento todos los días... A veces caían cinco, a veces diez y también más... De los que llegaban al Barros Arana no se escapaba ninguno, y por supuesto yo no me acuerdo de todos pero de Juan Alsina no me he podido olvidar... Algunos lloraban y gritaban que no los mataran... pero Juan no, Juan iba tranquilo y sosegado...”

Entre las victimas se encuentran: Manuel Briceño, Manuel Ibañez García, Sergio Cáceres Gatica, Raúl González Morán, Pablo Aranda Schmied y José Bagus Valenzuela. Los cuatros primeros, fueron encontrados posteriormente ejecutados en el Puente Bulnes y los dos últimos permanecen hasta el día de hoy en calidad de detenidos desaparecidos

La responsabilidad de este y otros crímenes están extinguida por disposición del Decreto Ley Nº 2191 de 1978, conocido como Ley de Amnistía. Jamás se ha hecho justicia.

 

Criminales y Complices:

Capitán del Ejército Mario Caraves S., conscripto Nelson Bañados P., (a la fecha a cargo del Batallón estaba el Mayor de Ejército Donato Alejandro López Almarza). También se debe mencionar al capellán Felipe Gutiérrez, el cual, según las declaraciones del mismo Caraves, le había dicho refiriéndose al padre Alsina "A éste, si no lo matas, él te matará a ti y a toda tu familia"

 

Fuentes de Información: Informe Rettig; Diarios: La Nación; La Época; Archivo Memoriaviva

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