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El Velodromo de Santiago

Santiago

 

 El Velódromo de Santiago, ubicado a 200 metros del Estadio Nacional, fue utilizado como centro de tortura durante el uso del Estadio Nacional como campo de concentración. En este recinto los prisioneros políticos eran sujetos a los que sus captores denominaban como “Tratamiento Intensivo”, y donde miles de personas fueron brutalmente torturadas. De acuerdo al Informe Rettig: los testimonios reservan los hechos más graves
de tortura para el momento del interrogatorio, el cual solía realizarse en un lugar distinto del sitio en donde se mantenía a los detenidos, ya fuere dentro del perímetro del recinto de reclusión o en sus inmediaciones. En Santiago, por ejemplo, las personas confinadas en el Estadio Nacional fueron mantenidas en las escotillas, los camarines y los baños, pero los interrogatorios se realizaron en el Velódromo del mismo estadio
.

Testimonio: “una vez introducidos en las cámaras de tortura del Velódromo, ubicadas en los distintos camarines y particularmente en dos lugares, los denominados Caracol, Caracol Norte y Caracol Sur, se nos desnudaba, se nos vedaba la vista y comenzaba el tratamiento que consistía en una ininterrumpida sesión de patadas en los testículos, riñones y en el estomago a cargo de soldados que se turnaban en esta faena. Como eso no bastaba, se nos amarraba de pies y manos por detrás de la espalda y se nos colgaba de una roldana. Estando en esta posición, seguían los golpes y las aplicaciones de energía eléctrica en la lengua, órganos genitales, en los oídos y sienes...  Fui sometido a este tratamiento interrumpidamente durante 27 días. El mas corto duró 20 minutos, el mas prolongado 7 horas.... Por cierto, mi caso no es un caso aislado..”

 

Fuentes de Información: 3ra Sesión de la Comisión Internacional de Investigación de los crímenes de la junta militar en Chile; Informe Rettig; Archivo Memoriaviva;

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Yahoo! News

27 de junio de 2000

Un suboficial retirado denunciará a los militares que cometieron torturas durante la dictadura

Un ex suboficial retirado del Ejército chileno anunció ayer en la televisión nacional su disposición a denunciar bajo secreto profesional el nombre de los autores de atropellos a los derechos humanos durante la dictadura del general Augusto Pinochet. El ex suboficial Roberto Saldías, dado de baja por el Ejército debido a un cáncer renal y despojado de la vivienda fiscal donde vivía con su familia, dijo estar dispuesto a entregar la información ante cualquier instancia reservada. "Aquí hubo mandos medios que tomaron la justicia en sus manos y que no han sido capaces de dar la cara y yo lo podría hacer. Yo podría decir quienes fueron".

El ex-suboficial anunció que aprovechará la ley aprobada el miércoles por el Parlamento que protege la identidad de los informantes para dar a conocer los nombres de algunos de los violadores de los derechos humanos. El militar reveló también que "el Velódromo del Estadio Nacional era un campo de ajusticiamiento. Los cuerpos eran sacados del estadio con destino desconocido. Había equipos especiales con unas camionetas cerradas que operaban dentro del estadio.

Existían verdaderos matones que se prestaron para eso y recibieron plata, que es lo grave". Saldías se refirió a Armando Fernández Larios y lo calificó como "el primer asesino que hay en Chile. Además de psicópata, es asesino", dijo. "Ese cristiano en mi regimiento sacó a un cabo segundo de mi sección, le desfiguró la cara y lo torturó durante una semana porque figuraba inscrito en las listas del Partido Comunista en el Liceo de Hombres de Antofagasta", sostuvo el ex suboficial

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Pagina 12

06 de Junio 2000

Los misterios del Estadio

Tal vez ningún centro de detención de la dictadura chilena haya sido tan mitologizado como el Estadio Nacional de Santiago de Chile. Ayer la historia y la Justicia dieron un paso más hacia disolver el mito. Un suboficial retirado del Ejército confesó que los militares realizaron ejecuciones en el Estadio Nacional después del golpe de Estado del 11 de setiembre de 1973 que encabezó el ex dictador Augusto Pinochet, y declaró estar dispuesto a revelar las identidades de los implicados.

En una entrevista exclusiva con Televisión Nacional de Chile (TVN), el ex suboficial Roberto Saldías admitió las ejecuciones que se produjeron en el recinto deportivo, que en el ‘73 fue uno de los principales centros de detención habilitados por los militares. “Existieron verdaderos matones que se prestaron para eso, y para eso recibieron plata (dinero), que es lo grave. Hubo mandos medios que tomaron la justicia en sus propias manos y que no han sido capaces de dar la cara. Yo podría decir quiénes fueron”, señaló Saldías expresando su deseo de revelar, bajo el secreto profesional, los nombres de los principales implicados en esos crímenes.

Saldías fue uno de los encargados de custodiar a los prisioneros en ese recinto y relató que “el velódromo del Estadio Nacional era un campo de ajusticiamiento. Los cuerpos eran sacados del estadio con destino desconocido, había equipos especiales con unas camionetas cerradas que operaban en el interior”, afirmó. Según indicó, en el recinto había una organización separada por clases de detenidos, donde estaban los sectores de “disco amarillo”, “disco negro” y “disco rojo”. El ex suboficial recordó que “el que caía en un ‘disco rojo’, no tenía vuelta: moría”.

Si bien declinó revelar –sólo por ahora– las identidades de los involucrados, el ex militar no dudó en referirse al ex teniente del ejército Armando Fernández Larios (vinculado con el crimen del ex canciller chileno Orlando Letelier y procesado por el caso “Caravana de la Muerte”). Fernández Larioses el primer asesino que hay en Chile. Además de psicópata es asesino”, dijo. “En mi regimiento sacó a un cabo segundo de mi sección y le desfiguró la cara y lo torturó durante una semana porque figuraba inscrito en las listas del Partido Comunista en el Liceo de Hombres de Antofagasta, lo cual era falso”, añadió.

El ex uniformado dijo haber sido dado de baja por el ejército por sufrir un cáncer renal y que, por esa razón, se le quitó la casa fiscal en la que vivía junto a su familia. Las promesas de revelaciones del ex suboficial llegan precisamente después del éxito parlamentario de una propuesta de ley que promete confidencialidad a todos los que hablen sobre los detenidos-desaparecidos y quieran asegurársela.

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